El Club De Los Muertos

Prólogo

Los que no descansan

“No todos los muertos están bajo tierra.

Algunos caminan entre nosotros, esperando que alguien los nombre.”

— Fragmento del primer cuaderno del Club.

Primero fue la culpa.

Después, el silencio.

Y luego, lo que nadie esperaba:

La voz de los que ya no podían hablar.

Cuando el Comité cayó, muchos celebraron.

Otros huyeron.

Algunos escribieron libros.

Pero hubo quienes no pudieron cerrar los ojos.

Ni los suyos, ni los de los que dejaron atrás.

Porque la verdad no repara.

Solo revela.

Y a veces, lo que revela es peor que la mentira.

Así nació el Club de los Muertos.

No como una organización.

Como un refugio.

Un sótano sin nombre.

Una mesa con siete sillas.

Una caja con cartas que nunca llegaron a destino.

No buscamos justicia.

Buscamos sentido.

Y a veces, solo eso basta para que el pasado vuelva a tocar la puerta.

Esta historia no es una continuación.

Es una consecuencia.

Porque cuando los culpables caen,

Los muertos preguntan:

¿y ahora qué harán con lo que saben?




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