“El primer comerciante cometió un error.”
No fue cobrar.
No fue conceder.
Fue mirar atrás.
Sintió compasión.
Y la compasión dejó una grieta
por donde el amor intentó entrar al sistema.
Anotación posterior:
“Desde ese día, se prohibió el apego.”
\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\
El Error Original no fue cobrar un alma.
Fue sentir culpa.
El primer comerciante observó el resultado del deseo concedido
y dudó.
Esa duda abrió la posibilidad de:
Desde ese día, el códice advierte:
“Un comerciante no debe mirar atrás.”
Porque quien mira atrás
empieza a preguntarse si pudo elegir distinto.
Y esa pregunta es el inicio de la rebelión.