Se acuerdan, queridos amigos, que les hablé de mi pasión por escribir. Además de la poesía que nace de mi amor por mi "bobita", me atreví a incursionar en géneros que nunca antes había intentado, ni siquiera en una sola línea. A través de la dinámica del grupo de escritores y lectores, aprendí a navegar por las aguas del romance gótico, el thriller criminal, el suspenso e incluso el terror. También exploré el dark romance, creando mundos ficticios donde la psicología humana era el eje principal que conectaba cada obra que salía de mi pluma. Sin embargo, solo en uno de esos géneros me mostraba tal cual soy: la poesía. Allí era donde exploraba mi lado más romántico con mi novia, a quien le mostraba todo mi proceso, desde las portadas hasta el alma de mis personajes.
Para este viaje literario creé un seudónimo: Isau Darmian. "Isau" por el nombre con el que mis amigos me conocen, y "Darmian" por un futbolista italiano cuyo apellido siempre me llamó la atención. Pero ustedes se preguntarán: ¿por qué para este libro no usé mi seudónimo? La respuesta es simple: esta es mi historia real y necesitaba que fuera un encuentro personal e íntimo con ustedes. Pero la razón que me llevó finalmente a sentarme frente al escritorio, a atreverme por fin a contar mi vida con lujo de detalles, merece su propio espacio.
Esa razón es la que me sostiene hoy. Fue la necesidad de transformar el caos en un mensaje, de dejar de esconderme detrás de personajes de ficción para ser yo mismo el protagonista de mi propia redención. Escribir este libro ha sido el acto de coherencia más grande que he realizado hasta ahora.
Mi Mente Creativa: La Escritura como Refugio y Revelación.
Lo que viví al diversificar mis géneros literarios fue un proceso de expansión mental y emocional:
• La Catarsis de los Géneros Oscuros: Escribir terror o dark romance me permitió canalizar las sombras de lo que viví en el pasado. Al poner la maldad en un libro, la saqué de mi sistema. Fue una forma de "exorcizar" mis miedos dándoles nombres de personajes ficticios.
• La Dualidad de Isau Darmian: El seudónimo funcionó como un escudo. Me dio la libertad de explorar la psicología humana sin sentirme vulnerable. Pero al escribir este libro de autoayuda, mi cerebro entendió que ya no necesitaba escudos; la verdadera sanación ocurre cuando el autor y el hombre se vuelven uno solo.
• El Lenguaje del Amor Propio: Al compartir mis procesos con Luz, convertí la escritura en un puente de confianza. Ella no solo conoció al escritor, sino que validó al hombre que hay detrás, dándome la seguridad necesaria para dar el salto de la ficción a este testimonio de vida.
Reflexión de Coherencia.
Aprendí que uno puede esconderse detrás de mil nombres y mil historias, pero la paz solo llega cuando te atreves a decir: "Este soy yo". Isau Darmian es el escritor que domina la técnica, pero el hombre que escribe estas páginas es el que domina su destino. Dios me dio el talento de la palabra para que un día pudiera contarle al mundo que sí se puede salir del vacío.
Como dice Jeremías 20:9: "...había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude".
Así sentí la necesidad de escribir este libro. Ya no era un ejercicio literario; era un fuego que necesitaba salir para iluminar a otros que, como yo, se sintieron perdidos en la oscuridad.