La vida en la autopista transcurría al ritmo del reloj. El Turno A (mañana), el Turno B (tarde) y las largas "amanecidas" del Turno C marcaban un compás inexorable.
Un día, tras un cambio abrumador de horarios decretado por la Ingeniera, Alex dejó una cita en la parte superior del archivo compartido:
—«"Cada tic-tac es un segundo de la vida que pasa, huye, y no se repite. Y hay en ella tanta intensidad, tanto interés, que el problema es sólo saberla vivir. Que cada uno lo resuelva como pueda"», escribió Alex. «Si cada minuto que pasa me entran más ganas de verte y abrazarte… cada minuto sin verte es una eternidad. Los momentos, aunque sean cortos, son hermosos porque compartimos lo que sentimos».
Maribel le respondió sintiendo un pellizco en el pecho. La relación clandestina era una montaña rusa emocional. Por un lado, la llenaba de una energía desbordante; por el otro, la enfrentaba al dilema moral de su vida en casa con su pareja («él»).
—«Es difícil diferenciar el amor propio con las buenas acciones, Alex», tecleó ella con sinceridad. «Te doy las gracias por compartir un pedacito de tu felicidad y contagiarme de esa emoción de vivir la vida al máximo, de tener un complemento que te apoya, que comparte tus locuras y te empuja a realizar cosas buenas. Nunca pensé encontrarte… más en la situación en la que nos conocimos. Si en algún momento esto llega a su fin, solo diré una cosa: siempre será la mejor historia que pude vivir».
Para reconfortarla, Alex buscó en su corazón las palabras exactas y le dejó una frase que ella jamás olvidaría:
«Te mereces un amante que te quiera despeinada, con todo y todas las razones que te hacen despertarte deprisa y los demonios que no te dejan dormir. Te mereces un amante que te haga sentir segura, que haga desaparecer el mundo si camina de tu mano… Te mereces un amante que se lleve las mentiras, que te llene de ilusiones y sueños locos que tal vez no se lleguen a cumplir, pero que te alegran solo el hecho de imaginarlos. Realizando todo eso y sumado al sentimiento, sería… un complemento perfecto».