El Código Secreto De Las Horas

CAPÍTULO V: El agotamiento del cuerpo y la lealtad de la sangre

Sin embargo, tras esos fines de semana mágicos en Granada, la dura realidad de la autopista volvió a golpear. Entre el desgaste del trabajo rotativo y los problemas familiares que ahogaban a Maribel, su cuerpo empezó a dar señales de colapso.

—«Todos tenemos un límite… el sentir que el cuerpo se te desvanece solo lo había sentido cuando me voy a desmayar», escribió Maribel en el documento una madrugada, completamente agotada. «El desgaste físico es grande. Simplemente no me quedan fuerzas y quisiera irme y dejar todo… quiero tranquilidad».

A este agotamiento se sumó la prueba más grande: el descubrimiento de su embarazo de alto riesgo y las posteriores complicaciones en el hospital de Antequera. Fueron días oscuros de fiebres, pérdidas de líquido y angustias familiares donde Maribel tuvo que sacar una garra feroz.

Cuando los problemas familiares amenazaron con desbordarla durante el nacimiento de su hijo por cesárea de emergencia —tras el grave episodio de sufrimiento fetal y meconio—, ella se erigió como un escudo impenetrable.

—«Hay momentos en la vida que se te vienen todos los sentimientos de ira y rabia al mismo tiempo», expresó Maribel en el doc tras salir de la maternidad. «Pero cuando se trata de la familia, siempre van a estar primero. Que los intenten humillar es lo que más sentimiento me da. MI FAMILIA NO LA TOCA NADIE. He tomado la fuerza necesaria para enfrentar todo sola, soy capaz y seguiré luchando».

Alex, desde la distancia obligada del peaje, admiraba esa fiereza. Sabía que ella era una mujer invencible, aunque le dolía no poder sostenerla en sus brazos cada noche.




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