La fotografía permaneció entre las manos de Valeria.
Gabriel.
Sofía.
Y aquel hombre desconocido.
Los tres sonriendo.
Los tres juntos.
Los tres unidos por un secreto capaz de sobrevivir nueve años.
—¿Quién es?
preguntó nuevamente.
Sofía tardó varios segundos en responder.
—Se llamaba Esteban Rojas.
Valeria frunció el ceño.
Nunca había escuchado ese nombre.
—¿Quién era?
Sofía observó la fotografía.
—Era mi amigo.
Silencio.
—Y también era el mejor amigo de Gabriel.
Aquella respuesta solo generó más preguntas.
—¿Qué ocurrió con él?
La expresión de Sofía se endureció.
—Desapareció.
Valeria sintió un escalofrío.
—¿Como tú?
—No.
La respuesta fue inmediata.
—Mucho peor.
Mientras tanto, en San Jerónimo del Valle, Ramírez revisaba archivos antiguos.
Cajas enteras de documentos olvidados.
Expedientes cerrados.
Investigaciones archivadas.
Décadas de polvo acumulado.
Y entonces encontró algo.
Un informe.
Fecha:
Once años atrás.
Persona desaparecida:
ESTEBAN ROJAS.
Ramírez sintió cómo la sangre comenzaba a acelerarse.
Abrió el expediente.
Y leyó.
Veintiocho años.
Profesor de literatura.
Residente de San Jerónimo del Valle.
Sin antecedentes.
Sin enemigos conocidos.
Desaparecido sin dejar rastro.
El detective pasó varias páginas.
Y entonces encontró algo más.
Un nombre.
El oficial encargado del caso.
Ernesto Molina.
El mismo hombre que había hablado sobre la investigación de Sofía.
El mismo hombre que parecía conocer mucho más de lo que admitía.
—Maldición...
murmuró Ramírez.
Porque aquello ya no parecía una coincidencia.
Lucas continuaba observando los dibujos de Adrián.
Uno por uno.
Intentando comprender.
Y cuanto más los estudiaba, más extraños parecían.
No estaban dibujados como recuerdos.
Estaban dibujados como observaciones.
Como si alguien hubiera estado presente.
Como si alguien hubiera visto realmente aquellas escenas.
Y entonces encontró una fecha.
Una fecha escrita en el margen inferior de una hoja.
12 de octubre.
Nueve años atrás.
Lucas tomó otro dibujo.
Y luego otro.
Y otro más.
Todas las fechas coincidían.
Los dibujos habían sido realizados prácticamente al mismo tiempo que los acontecimientos representados.
No años después.
No desde la memoria.
En el momento.
Su corazón comenzó a acelerarse.
Porque eso significaba algo imposible.
Adrián había visto cosas que nunca contó.
En la vieja casa, Sofía abrió la caja completamente.
Dentro había decenas de documentos.
Pero uno llamó inmediatamente la atención de Valeria.
Un periódico.
Muy antiguo.
La portada mostraba una noticia.
Una noticia que jamás había escuchado.
"Accidente en el Bosque del Norte deja una víctima fatal."
La fotografía era pequeña.
Borrosa.
Pero suficiente.
Porque la víctima era Esteban Rojas.
Valeria levantó la mirada.
—Pero dijiste que desapareció.
—Eso dijeron los periódicos.
respondió Sofía.
—Entonces murió.
Sofía negó lentamente.
—No.
La habitación quedó en silencio.
—¿Cómo lo sabes?
Sofía tragó saliva.
Y pronunció unas palabras que hicieron que incluso Adrián levantara la vista.
—Porque vi lo que ocurrió aquella noche.
El corazón de Valeria golpeó con fuerza.
—¿Qué ocurrió?
Por primera vez desde que comenzó la conversación, Sofía pareció estar al borde del llanto.
—Lo enterraron.
El aire abandonó los pulmones de Valeria.
—¿Qué?
—Lo enterraron.
repitió Sofía.
—Y todavía estaba vivo.
A cientos de kilómetros de allí, Gabriel Mendoza se encontraba sentado en la oscuridad de su despacho.
Completamente solo.
Frente a él descansaba una vieja caja metálica.
Una caja que no había abierto en nueve años.
Sus manos temblaban.
Porque sabía perfectamente lo que contenía.
Sabía por qué la había ocultado.
Y sabía por qué nunca había tenido el valor de destruirla.
Finalmente abrió la tapa.
Dentro había una fotografía.
Una sola.
Tres jóvenes sonriendo frente a la cámara.
Gabriel.
Sofía.
Esteban.
Y detrás de ellos.
Casi imperceptible.
Una figura observándolos desde el bosque.
Una figura adolescente.
Con una cámara colgada del cuello.
Gabriel sintió que el corazón se detenía.
Porque ahora sabía algo que jamás había querido aceptar.
Incluso antes de la muerte de Esteban.
Incluso antes de la desaparición de Sofía.
Adrián ya estaba allí.
Observando.
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Editado: 04.06.2026