El Coleccionista de Rostros

CAPÍTULO 36 La Carta de Esteban

La lluvia había cesado.

Pero nadie sentía alivio.

La tormenta verdadera apenas comenzaba.

Muy lejos de la vieja casa, Gabriel permanecía sentado frente al escritorio.

La carta seguía entre sus manos.

Temblorosas.

Nueve años.

Nueve años creyendo que Esteban había muerto.

Nueve años convenciéndose de que no había podido hacer nada.

Y ahora aquellas líneas destruían todo.

Respiró profundamente.

Y continuó leyendo.

"Si estás leyendo esto, significa que sobreviví."

"También significa que ellos encontraron mi escondite."

Gabriel sintió un nudo en el estómago.

Pasó a la siguiente línea.

"Si alguien más abre esta carta, entonces ya es demasiado tarde."

El miedo comenzó a crecer dentro de él.

Porque conocía perfectamente a Esteban.

Y sabía que jamás escribía cosas así.

Jamás.

Continuó leyendo.

"Lo que encontramos aquella noche era real."

"Todo."

"La fosa."

"Los archivos."

"Los nombres."

"Los niños."

Gabriel cerró los ojos.

Los niños.

Siempre terminaban regresando a los niños.

"Salazar nos mintió."

"Pero no era el único."

El corazón de Gabriel comenzó a acelerarse.

Porque aquello era nuevo.

Muy nuevo.

Hasta ahora siempre habían creído que el Doctor Salazar actuaba solo.

Siguió leyendo.

"Hay otras personas involucradas."

"Personas importantes."

"Personas que siguen viviendo en el pueblo."

Gabriel sintió que el aire abandonaba sus pulmones.

Porque eso significaba una sola cosa.

El Proyecto Sombra nunca desapareció realmente.

Simplemente se ocultó.

Mientras tanto, Lucas seguía revisando los documentos encontrados bajo el orfanato.

Ramírez trabajaba en otro archivador.

Las horas parecían no avanzar.

Y cada nueva página era peor que la anterior.

Entonces Lucas encontró una fotografía diferente.

No era de un niño.

No era de Adrián.

No era de ninguna víctima.

Era una fotografía grupal.

Tomada durante una ceremonia oficial.

Una imagen aparentemente normal.

Funcionarios.

Empresarios.

Políticos locales.

Personas respetadas.

Sonriendo para la cámara.

Pero algo llamó su atención.

En la esquina inferior estaba escrito:

"Patrocinadores del Proyecto Sombra."

Lucas sintió que la sangre se congelaba.

Porque reconoció varios rostros.

Algunos seguían vivos.

Algunos seguían ocupando cargos importantes.

Y uno de ellos era especialmente conocido.

El exalcalde de San Jerónimo del Valle.

El hombre que había financiado la construcción del orfanato.

—Ramírez...

susurró.

El detective observó la fotografía.

Y palideció.

Porque aquello ya no era un crimen aislado.

Era una conspiración.

Una que llevaba años enterrada.

En la vieja casa, Sofía permanecía sentada frente a Valeria.

Había pasado demasiado tiempo huyendo.

Demasiado tiempo escondiéndose.

Y ahora sentía que el pasado finalmente la había alcanzado.

—Hay algo que nunca entendí.

dijo Valeria.

—¿Qué?

—Si Adrián sobrevivió...

¿por qué comenzó a matar años después?

El silencio llenó la habitación.

Sofía bajó la mirada.

Porque ella misma había pensado en eso durante años.

Miles de veces.

Y jamás encontró una respuesta completa.

—Porque algo se rompió dentro de él.

Valeria observó a Adrián.

Pero Adrián no respondió.

Simplemente seguía mirando por la ventana.

Como si estuviera observando algo lejano.

Algo que únicamente él podía ver.

En otra parte del pueblo, una figura observaba una pantalla.

Las noticias.

La investigación.

Los hallazgos en el orfanato.

Todo.

La persona permanecía en la oscuridad.

Inmóvil.

Escuchando.

Esperando.

Finalmente tomó un teléfono.

Marcó un número.

La llamada fue respondida casi de inmediato.

—Lo encontraron.

dijo la voz.

Silencio.

—¿Los archivos?

preguntó otra voz.

—Sí.

Más silencio.

Largo.

Pesado.

Luego llegó la respuesta.

Una respuesta que helaba la sangre.

—Entonces elimínenlos.

La llamada terminó.

Mientras tanto, Gabriel llegó al final de la carta.

Y leyó las últimas líneas.

Las líneas que Esteban había escrito poco antes de desaparecer.

"Si algo me ocurre..."

"Busca el archivo número trece."

Gabriel frunció el ceño.

Archivo trece.

Nunca había escuchado hablar de él.

Continuó leyendo.

"Ahí está la verdad."

"Ahí está el nombre."

"El verdadero nombre."

La carta terminaba allí.

Sin explicaciones.

Sin despedidas.

Solo con aquella advertencia.

Gabriel sintió que el corazón golpeaba con fuerza.

Porque sabía algo.

Algo que Lucas todavía ignoraba.

Algo que jamás había contado.

Durante aquella noche en el bosque...

Esteban no encontró un archivo.

Encontró dos.

Y el segundo desapareció.

La pregunta era:

¿Quién lo tenía ahora?

Y una pregunta aún peor comenzó a formarse en su mente.

¿Y si Adrián llevaba nueve años buscándolo?




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