El colegio fantasma

Capítulo 10 •Se acabó•

10:17

Emily caminaba sola por el pasillo, con la respiración acelerada y los nervios a flor de piel.

—Ya llevo aquí mucho tiempo… y voy a salir de aquí hoy —murmuró—. Primero tengo que encontrar un arma, luego mataré a esos hijos de puta… y después buscaré la salida.

Una voz suave y extraña resonó a su espalda.

—En el despacho del director encontrarás tu defensa…

Emily se giró de golpe.

—¿Qué? ¿Quién ha dicho eso?

Un humo con forma de persona apareció poco a poco frente a ella.

—Soy un fantasma —dijo la figura—. Me llamo Mario. Voy a intentar ayudarte… pero desapareceré pronto. Mi alma ya se está desvaneciendo.

Emily tragó saliva, pero asintió.

—Vale… iré al despacho del director.

Entró al despacho y abrió un armario metálico.

—Una pistola… —sonrió con rabia—. La voy a recargar con esos dardos tranquilizantes.

Desde la puerta, el director la miró con terror.

—Puta zorra…

Emily no dudó.

—Duerme.

Disparó. El director cayó inconsciente al instante.

La voz del fantasma volvió a escucharse.

—Yago viene. La salida está cerca. Ve a la izquierda.

Emily corrió hasta una puerta con un gran candado. Intentó abrirla, pero no pudo.

Una voz conocida la heló por dentro.

—Tú eres la única que me falta por matar.

Emily se giró. Yago estaba allí, apuntándola.

—¿Se te ha olvidado que tengo una pistola? —escupió ella.

Yago sonrió.

—Y yo una escopeta.

—Eres un puto traidor de mierda.

Ambos dispararon casi al mismo tiempo.

La bala de Emily dio a Yago en la frente.
La de Yago impactó en la barriga de Emily.

Ella cayó al suelo, perdiendo el conocimiento.

19:53

Emily abrió los ojos de golpe. El dolor había desaparecido.

—¿Qué…?

—Yo te curé —dijo el fantasma de Mario, cada vez más débil—. Róbale las llaves a Yago y abre el candado.

Emily se levantó con esfuerzo, cogió las llaves del suelo y abrió la puerta.

—Gracias… —susurró.

Mario sonrió por última vez antes de desaparecer.

Emily salió corriendo sin mirar atrás.

Pero nadie sabe si se fue del colegio.

En el despacho, Yago se acercó al director inconsciente y le dio una bofetada.

—Director… levanta.

El director abrió lentamente los ojos y sonrió.

—Dentro de poco… comenzará todo de nuevo.




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