Aura
Los días y semanas iban pasando y Asher y yo nos acercamos un poco más. Él venía a ayudarme algunos días en la pastelería y algunos sábados me acompañaba al orfanato. A veces lo sentía tan lejos y distraído, como si estuviera peleando una batalla silenciosa dentro de él, pero no quería preguntarle; no porque no me importara, sino porque sentía que llegaría el momento en el que él hablaría de eso cuando estuviera preparado.
En la escuela seguía todo igual. No me hablaba casi nada, en parte porque yo misma se lo había pedido para evitar problemas con Katy. Aunque, muy en el fondo, me dolía verlo con ella. Pero sabía que solo éramos amigos. Sabía que él nunca me consideraría como algo más. Yo no pertenecía a su mundo ni a sus planes.
En casa, mamá ya tenía seis meses de embarazo y cada día se volvía más agresiva conmigo. A veces la veía tomar y fumar, y aunque varias veces le había dicho que eso le hacía daño al bebé, lo único que recibía eran gritos o golpes. Ya lo había decidido: cuando ese bebé naciera, me lo llevaría lejos de aquí. Haría todo lo posible para que no tuviera que vivir el mismo infierno que yo. Para eso estaba reuniendo dinero; quería darle una vida feliz, lejos de mi familia… si es que podía llamarse familia.
Era viernes y casi tiempo de los exámenes finales de la secundaria. Llegué temprano al colegio, como siempre, y me puse a repasar. Vi a Kevin entrando al aula y saludándome. Cuando se acercó, me dio un beso de saludo en la mejilla y me quedé congelada. En estos días se mostraba mucho más cerca de mí, con una confianza que yo no sabía si realmente había permitido.
En ese mismo instante entraba Asher, agarrado de la mano con Katy. Se quedó paralizado mirándonos. Aunque solo había sido un beso de saludo, noté cómo su expresión cambió cuando su mirada pasó de Kevin a mí. Y me sentí mal, sin entender por qué. Aunque solo éramos amigos, era obvio que yo estaba enamorada de él, aunque sabía perfectamente que él no lo estaba de mí. Lo que no entendía era su reacción cada vez que Kevin se acercaba a hablarme.
—Oye, Aura —dijo Kevin—, ¿qué haces después de la escuela?
—Ehh… ya tengo planes, Kevin —respondí, sintiendo la mirada de Asher sobre mí.
—¿Ah, sí? ¿Con quién, si se puede saber? —preguntó.
Antes de que yo pudiera decir algo, Asher habló:
—Pues espero que no faltes a la práctica de hoy, Kevin. Tus notas no son buenas y faltas demasiado. Como líder del equipo, espero que no siga pasando. Hoy tenemos práctica a las cuatro. No faltes.
—Eh… sí, claro —dijo Kevin, alejándose hacia su asiento.
La clase transcurrió con normalidad, y cuando terminó, empecé a recoger mis cosas para salir. Todos se habían marchado ya; solo quedábamos Asher y yo en el salón cuando él se acercó.
—Aura —dijo con un tono frío—. Te llevo a la pastelería. Hoy no podré ir después por la práctica de baloncesto, pero déjame llevarte.
No sabía si me estaba pidiendo permiso o si me estaba diciendo que así sería. Solo supe que parecía enojado por algo, y yo no entendía qué.
Cuando subimos a su camioneta, lo noté tenso.
—Aura —dijo de repente—, ¿te gusta Kevin?
Lo miré sorprendida por la pregunta.
¿Es que no veía que solo tenía ojos para él?
—Claro que no —dije—. Solo somos amigos. Él es amable y a veces me pide ayuda con las tareas. No es lo que piensas.
—Entonces, ¿por qué se acerca tanto? ¿Por qué te toca? —preguntó con frustración en la voz—. ¿Por qué permites que esté siempre cerca de ti, mientras a mí me pediste que no te hablara en la escuela? Yo… yo no he podido siquiera tocarte un solo cabello. No he podido acercarme a ti de ninguna forma. ¿Por qué él sí puede hablarte en público mientras tú no quieres que nadie te vea conmigo?
Apretó el volante con tanta fuerza que sus nudillos se pusieron blancos.
Me quedé completamente inmóvil, sin palabras.
¿Estaba… celoso?
¿De verdad no se daba cuenta de que yo solo tenía ojos para él?
Yo solo quería protegerlo.
No quería que Katy lo atacara por mi culpa.
No quería ser una carga para él.
—Asher, yo… no es lo que piensas, de verdad. Yo—
—Lo siento, Aura —me interrumpió, sin mirarme—. No debí decir eso. Solo… ten cuidado con Kevin. Ten buen fin de semana.
Cuando me di cuenta, ya habíamos llegado a la pastelería. Me bajé de la camioneta sintiendo un nudo en la garganta.
—Gracias —dije, sin querer irme sin que me explicara lo que acababa de decirle, pero sintiendo también que era mejor dejarlo así por el momento—. Cuídate, Asher. Gracias por traerme.
—Hasta luego, Aura —respondió.
Y se fue.
Yo me quedé allí, con el corazón apretado y mil preguntas sin respuesta.
Editado: 29.01.2026