Se que dije que esto posiblemente salía en navidad pero la verdad es que se me olvidó publicarlo 😅
Pues honestamente si estaba planeado para el 25, pero pues se me pasó y bueno, aquí se los dejo como regalo de año nuevo.
Hola a todos queridos lectores, hoy regrese con un pequeño extra para ustedes.
Y en esta ocasión, los protagonistas serán... 🥁 🥁🥁🥁🥁🥁🥁 Saijin y Taeyeon.
Porque sí, ya hacía falta un poco más de contexto en cuanto a ellos dos, aunque he revelado algunas cuantas cosas, sé que tampoco se entiende bien.
Y pues este extra no está hecho para confirmar nada o poner en duda algo, sólo es diversión y un pequeño regalo de navidad.
≈≈≈≈≈≈≈≈ ADVERTENCIA ⚠️ ≈≈≈≈≈≈≈≈≈
ESTE EXTRA, ES ALGO FICTICIO NO FORMA PARTE DE LA TRAMA PRINCIPAL NI ALTERA LA HISTORIA ORIGINAL.
ESTE ESPECIAL PUEDE TENER CONTENIDO SENSIBLE, INSINUACIONES INTIMAS Y EMOCIONES INTENSAS. LAS CUALES FUERON PENSADAS PARA UN PÚBLICO MAYOR DE 17 AÑOS.
Todo lo que ocurre aquí pertenece a un universo alterno, una posibilidad imaginada, no una realidad canónica de los personajes presentados. Además de que en este extra las personas tienen una edad distinta a la que ya estamos acostumbrados.
Saijin: 28 años
Taeyeon: 26 años
RECUERDEN QUE TODO LO QUE OCURRE AQUÍ PERTENECE A OTRO UNIVERSO ALTERNO Y NO ES 100% VERDADERO.
Porfavor léanlo con calma y continúen si se sienten CÓMODOS con el contenido.
Ahora sí iniciamos...
_______________________________
(Narrado por Taeyeon)
Saijin no mencionó a dónde ibamos hoy, simplemente comenzó a conducir.
El radio estaba apagado, como si incluso la música sobrara esa noche. Afuera, algunas casas todavía tenían luces navideñas encendidas, parpadeando sin ganas. Diciembre siempre se siente raro cuando no sabes qué esperar de la noche o de las personas.
Una de sus manos iba firme en el volante. La otra descansaba cerca de la mía, sin tocarme. Pues unca lo hace cuando está nervioso. Ese espacio pequeño entre los dos siempre ha dicho más que cualquier promesa.
La ciudad se quedó atrás al poco tiempo. Luego el ruido. Y al poco tiempo casi todo.
El mar apareció después, oscuro, inmenso, frío. No había fuegos artificiales ni canciones lejanas. Solo el sonido constante de las olas, como un recordatorio de que el tiempo sigue aunque sea Navidad.
—¿Confías en mí? —preguntó de pronto, sin mirarme.
Aquella pregunta, no sonó romántico... En lugar de eso, sonó como algo necesario que debía responder.
—Sí —conteste —. Pero no a ciegas.
Él asintió. Eso fue todo.
Y entonces una cabaña se vio a lo lejos.
La cabaña estaba sola cuando llegamos. Madera clara, luces bajas, un árbol pequeño en una esquina que alguien había olvidado quitar. Saijin la había comprado años atrás.
y en ese momento, pensé en navidades anteriores... Y en todo lo que vivimos juntos.
Entramos. El piso crujió bajo nuestros pasos. Afuera, el mar golpeaba con paciencia, indiferente a fechas y promesas.
—Escucha Taeyeon, no te traje aquí para convencerte de nada —dijo —. Te he traído aquí, para decirte lo que nunca supe decir correctamente.
Me quite el abrigo despacio, no por frío. Sino porque algunas conversaciones no se tienen de pie ni con prisa.
—Entonces habla.
Y mientras empezaba, entendí algo con claridad: Esta noche no se trataba de arreglarlo todo. No era para recibir regalos o llenarme de nuevas esperanzas.
Se trataba de mirar lo que ya estaba roto y decidir en plena noche buena, si aún valía la pena quedarme...
—No sé muy bien por dónde empezar.
Suspiró. Se sentó en el sillón y apoyó los codos en las rodillas.
—La cage —dijó así de directo —. Y no solo contigo, también con muchas personas.
No dije nada, solo continúe escuchándolo.
—Pensé que mientras no te fueras, todo estaba bien —continuó—. Que aguantar era lo mismo que querer.
—Eso no es así.
—Ahora lo sé.
Levanto la mirada.
—Sé muy bien que no te cuidé como debía. Me acostumbré a que estuvieras… y eso no es amor.
Me crucé de brazos.
—¿Y por qué lo dices hasta ahora?
—Porque sé que si no lo digo ahora, no lo diré nunca.
Hubo un pequeño silencio incómodo.
—Sabes, no vengo a pedirte que olvides nada —añadió—. Ni que me perdones. Solo quería decirlo bien, sin rodeos.
Asentí lentamente.
—Esta noche no es para arreglarlo todo —le dije—. No es para promesas nuevas ni para fingir que ya pasó.
Me miró, sin interrumpirme.
—Es para ver lo que ya está roto… y decidir si todavía vale la pena quedarse.
—Y tú —preguntó—, ¿qué decides?
No respondí enseguida, me tomé mi tiempo para pensarlo correctamente.
—Todavía no lo sé —admití—. Pero sigo aquí. Y eso ya dice algo.
Asintió serio. No intentó tocarme. No dijo nada más. Solamente se quedó ahí.
Y fue ese silencio —esa forma de no apurarme— lo que hizo que diera el primer paso.
No fue de inmediato, fue algo lento y torpe.
Me acerqué despacio, lo suficiente para que tuviera que bajar un poco la cabeza para mirarme. Esa diferencia mínima siempre me había gustado más de lo que admitía.
—Mirame —ordené.
Él obedeció.
Apoyé la mano en su pecho. No para empujarlo. Solo para sentirlo ahí. Su respiración estaba desordenada, como si no supiera todavía qué hacer con ella.
Me acerqué despacio. Mis labios rozaron los suyos apenas, lo justo para sentir el calor y apartarme un poco después. No dije nada.
A los pocos segundos, volví. Esta vez el contacto duró más. No fue apurado, tampoco tímido. Saijin respondió con cuidado, siguiéndome, como si estuviera atento a cada movimiento.
Mi mano subió hacia su cuello, firme, sosteniendolo ahí.
—Quedaté así —mormuré —. Tranquilo.
Su respiración cambio, al igual que la mia.
Me acerqué más, acortando el espacio entre nuestros cuerpos. No lo presioné. Solo lo dejé sentirlo.