Hola a todos nuevamente, en esta ocasión como ya pudieron notar, no regrese con un capítulo, pues pensé que sería mejor un pequeño extra o en este caso sería un especial de navidad.
Así que espero que les guste y disfruten mucho, pues yo también lo hice mientras lo escribía.
Y los personajes que estarán presentes mayormente son 🥁🥁🥁🥁🥁.
Haeseung
Jackson
Chris
Y la mamá de Jackson.
ADVERTENCIA ⚠️
Este extra no es complemente real, dentro de la historia principal. Por lo que no confirma, ni niega nada de forma definitiva. Así que se puede interpretar como una posibilidad.
Este especial es una interpretación abierta la cual cada lector es libre de sentir a su manera.
Eso sí, contiene cercanía emocional y besos, sin llegar a contenido explícito, pero aun así está pensado para un público mayor de 15 años. Pues no está dirigido a lectores más pequeños.
Recuerden que ustedes toman la decisión de leer esto y nadie los obliga.
Nada de lo que ocurre aquí altera la trama oficial. SOLO ES UN MOMENTO ALTERNÓ. Algo que solo paso en este especial.
Recuerda leer con calma, interpretarlo como más gustes y CONTINUAR LEYENDO SOLO SI TE SIENTES CÓMODO/A.
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Mi mamá comenzó a cocinar desde temprano. No porque fuera necesario, sino porque cuando algo le importa, se adelanta a todo. Yo la veía moverse por la cocina, probando cosas, apagando y prendiendo la estufa como si el tiempo pudiera escaparse.
—No te quedes parado Jackson —le dijé —. Me pones nerviosa.
—Sí, sí, ya voy —respondí.
Me reí un poco y fui a la mesa. Acomodé los platos. Luego los volví a mover. No estaban mal, solo… no sé. Quería que todo se viera bien. Que nada se sintiera improvisado.
Saqué mí celular del bolsillo. Nada...
Pensé en Haeseung llegando serio, mirando todo como si no supiera si puede tocar algo... Pensé en Chris entrando sin pensar, preguntando dónde dejar su chamarra, hablando de más. Pensar que estarían aquí se sentía raro, muy raro.
No suelo traer gente a casa. Pues este es mi espacio personal y compartirlo siempre me da un poco de miedo.
—¿Ya casi llegan? —pregunte desde la cocina.
—Eso creo.
—Entonces relájate hijo —contesté —. Es solo una cena todo estará bien.
Asentí, aunque sabía que para mí no era solo eso.
Me quedé parado un momento, escuchando los sonidos de la casa, esperando el timbre. Todavía no sonaba. Pero yo ya estaba listo... O eso es lo que quería pensar.
Mi mamá estaba terminando de acomodar los platos cuando sonó el timbre.
—Vez mamá, te dijé que si iban a venir —exclamé sin voltear.
Abrí la puerta antes de que terminara la frase.
Haeseung estaba ahí, con esa forma suya de pararse como si no quisiera ocupar espacio. Chris estaba a su lado, derecho, educado, mirando todo con curiosidad contenida.
—Hola bienvenidos —Salude con una sonrisa.
—Hola —contestaron los dos casi al mismo tiempo.
—¿Qué esperan? —intervino mi mamá desde la cocina —. Pasen antes de que se congelen ahí afuera.
Chris sonrió levemente.
—Sí señora.
—Nada de señora —corrigió —. Aquí no hay formalidades.
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Durante la cena, ella hablaba poco, servía más comida, preguntaba cosas pequeñas y observaba que todo esté bien.
Mientras que yo veía como Chris se inclinaba hacía Haeseung para decirle algo. El como Haeseung bajabas su voz solo para hablar con él. Y cuando sus miradas se encontraban y se soltaban rápido.
—Ustedes dos ¿Son amigos desde hace tiempo? —pregunto mi mamá casualmente.
—Sí... Bueno algo así —respondió Chris —. Nos conocemos que es lo importante.
Haeseung solamente asintió.
Ella sonrió, como si entendiera más de lo que dijeron.
—Se llevan bien —comento —. Y eso se nota.
Chris jugaba con la servilleta, mientras que Haeseung solo tomaba agua.
Y al poco tiempo, un celular vibro.
—Es mí papá —dijo Chris —. Ya vino por mí.
—Qué lástima —respondió mi mamá—. Pero gracias por venir.
En la puerta Chris dudo por un momento.
—Gracias por todo.
Luego miró a Haeseung.
—Cuidate.
Asintió
—Tu también.
Cuando Chris se fue, mi mamá cerró la puerta despacio.
—Chris es un buen chico —dijo mi mamá cerrando la puerta —. Se le ve en la cara.
Haeseung no respondió.
—¿Qué tal si salen un rato? —pregunto ella.
Los dos asentimos y sin más que decir salimos de casa.
La calle estaba casi vacía, solo colgaban las luces navideñas.
Caminamos uno junto al otro. No tan cerca. No tan lejos.
—Chris se fue muy pronto —dije más para romper el silencio, que porque me importará.
—Sí —contesto —. El siempre hace eso.
—¿Eso te molesta?
Nego con la cabeza.
—No, solo me deja pensando.
Asentí. Yo también estaba pensando, pero no en Chris.
Nos detuvimos sin ponernos de acuerdo. Frente a nosotros un árbol con luces blancas parpadeaba lento.
—Hace frío —dijé para desviar el tema.
Haeseung solamente se río.
—No tanto.
Lo miré. Y para mí sorpresa, tenía las mejillas rojas y sus ojos atentos a mí. Estaba demasiado cerca ahora.
—Si nos tardamos mucho, mi mamá nos va a preguntar dónde estamos —mormuré.
—Ella se preocupa mucho.
—La verdad es que sí.
El silencio se hizo denso. No era incómodo, pero si se sentía.
Y en eso, pensé en Chris. En como miraba a Haeseung. Pensé en lo injusto que era y aún así, no podía irme.
—Jackson... —mormuró.
—¿Si?
Haeseung no dijo más. Solo nos quedamos mirando fijamente.
Levanté la mano, dudé… y di un paso más hacia él. Haeseung no retrocedió. Pero tampoco se acercó.
—No —Dijó suave —. Espera.
Me detuve. El corazón me golpeaba fuerte.