El comienzo de un narco

Cap 16 ⛓️- una confusión necesaria

Mi padre detuvo el auto frente al colegio. El motor se apagó y con él, cualquier intento de conversación real.

—Llegamos hijo.

Asentí sin mirarlo.

—Recuerda no llegar tarde .

—Lo sé.

Eso fue todo. Bajé del auto y cerré la puerta con suavidad. No miré atrás, pero sentí su presencia hasta que el vehículo se alejó y desapareció entre la calle.

Respiré hondo y comencé a caminar. El murmullo de los estudiantes, las risas y el movimiento constante me envolvieron, ayudándome a olvidar por un momento lo ocurrido en casa.

—Haeseung.

Levanté la vista y entonces lo vi. Chris se acercaba con una sonrisa fácil, de esas que no parecen fingidas.

—Hola —respondí sonriendo.

Bastó cruzar unas pocas palabras para que algo en mí se relajara. Estar cerca de él hacía que el peso del día se sintiera menos denso.

Sunghoo apareció poco después, directo como siempre. Me preguntó por su libreta; le confirmé que la tenía. Nada más. Con él casi nunca cruzaba palabras.

Antes de entrar al colegio, le pregunté a Chris por qué estaba ahí. Me habló del "trabajo” y el como era mejor para todos un cambio de colegio.

La campana sonó y entonces entramos.

Los pasillos estaban llenos. Chris se separó primero para ir a su salón. Sunghoo y yo continuamos hasta el nuestro. Me senté en mi lugar de siempre, aunque esa vez no estuve solo: Sunghoo ocupó el asiento a mi lado.

Durante las clases hablamos en voz baja, de cualquier cosa que no tuviera que ver con el “trabajo“.

Las horas pasaron lentas hasta que la campana del receso comenzó a sonar.

Fuimos a buscar a Chris. Por suerte lo encontramos saliendo de su salón, y al verme, sonrió.

—Haeseung.

—Hola Chris.

Eso basto, para comenzar a platicar entre nosotros mismos.

Y por alguna razón, Sunghoo se mantuvo cerca, más atento de lo habitual. A veces hablaba, a veces solo observaba, como si midiera cada gesto.

Hablamos de a dónde ir. Sunghoo quería ir al patio, Chris a la cafetería… aunque honestamente a mí me daba igual.

Y al final el ganador fue Chris.

Caminamos juntos por el pasillo. Desde fuera, parecíamos tres chicos comunes, compartiendo el receso como cualquiera. Y por unos minutos, mientras avanzábamos entre el ruido del colegio, me permití creer que eso era todo lo que éramos.

Chris y Sunghoo entraron primero; yo iba detrás, todavía con la cabeza en otro sitio.

De pronto, algo me cubrió los ojos.

Por instinto tomé aquellas manos y giré con brusquedad.

—Auch

Reconocí enseguida aquél tono de voz.

—Perdon... ¿Estás bien?

—Tranquilo, no pasó nada —dijo Jiyu, como si nada pudiera alterarla—. Solo quería saludar.

Por un momento, me sentí alguien tonto.

—¿Qué haces aquí? —preguntó.

—Yo estoy con unos amigos.

—Haeseung —escuché a Chris llamarme desde atrás—. Te estamos esperando.

Gire casi al instante.

—Ya voy.

Noté cómo Jiyu observaba a Chris con curiosidad, y cómo Chris la miraba de vuelta, serio, como midiendo el espacio entre nosotros.

—¿Quién es ella? —preguntó curioso, mientras se acercaba.

—Park Jiyu —respondió antes de que yo pudiera hacerlo—. ¿Y tú?

El ambiente se volvió raro. Yo lo sentí en el pecho.

—Creo que tenemos que irnos, Sunghoo nos debe estar esperando —dije, sin pensarlo mucho—. Luego nos vemos, Jiyu.

—Adiós, Haeseung —respondió con una sonrisa que no supe interpretar.

Tomé la mano de Chris para alejarlo de ahí. Caminé rápido, quizá demasiado.

—Oye... Me estás lástimado.

Me detuve de golpe.

—¿De verdad? —solté su malo sin pensarlo —. Lo siento mucho ¿Estás bien?

—SI, estoy bien.

Aun así lo miré un segundo más de lo necesario, asegurándome de que diga la verdad. No sabía por qué me había alterado tanto.

Seguimos caminando hasta la cafetería. Sunghoo ya estaba ahí, observándonos. Su mirada se detuvo un poco más en nuestras manos, o quizá fue solo mi imaginación… pero algo en su expresión cambió.

Nos sentamos. El silencio se instaló entre nosotros con facilidad.

—Voy por algo de tomar —mencionó Chris —. Ahora vuelvo.

Asentí. Lo vi alejarse y, apenas desapareció entre la gente, el aire se volvió pesado.

—¿Qué fue eso? —pregunto.

—¿Qué quieres decir? —respondí, aunque tal vez yo ya sabía a qué se refería.

—Tú y Chris —dijo, mirándome por fin—. Desde que llegó no se te despega.

si esto continúa así, nunca podré hacer mi trabajo en paz y mi padre...” Sunghoo apretó los labios. Por un segundo pareció dudar, como si estuviera calculando cada palabra.

—¿No crees qué estás exagerando?

—No estoy exagerando —replicó—. Lo miras como si no existiera nadie más —Sunghoo dejó el vaso sobre la mesa con más fuerza de la necesaria.

Fruncí el ceño.

—¿Y eso tiene algo de malo?

Sunghoo apretó los labios. Por un segundo pareció dudar, como si estuviera calculando cada palabra.

—No... —respondió al final —.Supongo que no.

lo estoy arruinando todo, esto no va a salir bien.”

Pero él no parecía convencido.

—Ahh —suspiré —. Sabes, si te está molestando algo solo dímelo.

—¿Para será qué? —respondió con una risa breve—. Eso no va a cambiar nada.

—Claro que sí.

Me sostuvo la mirada. Sus ojos estaban tensos, inquietos, como si estuviera luchando contra algo que no podía decir.

“¿Ahora qué hago, no quiero que se enojé, pero no puedo permitir que Haeseung pase más tiempo co Chris"

—Olvídalo —dijo de pronto, levantándose—. No debería haber dicho nada.

—Sunghoo espera.

—No, creo que lo mejor sería irme.

—No te vallas... ¿Por qué huyes ahora?

Se detuvo un momento.

—Porque hablar contigo ahora mismo, no es buena idea.

—¿Qué quieres decir?

lo arruinaste Sunghoo ¿Ahora qué debería decir?”

—Pues, cuando tú te acercas de más.




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