El comienzo de un narco

Especial de San Valentín 14/02

Aviso del autor ⚠️

Esto no es un capítulo de la novela, es un especial por el catorce de febrero. Por lo cual este creado para divertirse y disfrutar.

Les recuerdo que ninguno de mis extras son 100% canónicos. Así que solamente tomenlo con humor.

Esto no afecta la línea principal de la historia ni afecta la trama o el desarrollo oficial de los personajes.

No hay más que decir, así que espero lo disfruten mucho y aunque no sea canónico, cada quien es libre de hacer su teorías (aunque claro esto es muy aparte de la historia original).

Comencemos....

(El especial se presentará en tercera persona)

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El día llega como una carta abierta que Haeseung no quiere leer.

No hay sol completo solo una claridad pálida pegada al cielo, como si la mañana hubiera despertado sin ganas. La ciudad está vestida de rojo: vitrinas con corazones, listones en faroles, promociones gritadas en papel brillante. Todo celebra algo que a él le pesa.

San Valentín.

La fecha le cae encima como una pregunta que no acepta excusas.

En su habitación, el aire está quieto. Demasiado. El reloj marca cada segundo como un martillo pequeño. Haeseung está sentado en la orilla de la cama, con el teléfono boca abajo en la mano, como si al no mirar pudiera retrasar el mundo.

Pero todos sabemos que eso no funciona.

Dos mensajes suenan. Y Haeseung aún con miedo decide mirar.

Jackson: La cafetería hoy cerrará pronto ¿Quieres venir y después salir a dar una vuelta?

Chris: Tenemos que hablar y no es pregunta, te espero en esta dirección **********.

Haeseung aprieta el teléfono hasta que los nudillos palidecen. No responde. No todavía. Porque contestar sería elegir el orden… y el orden también es una decisión.

Se levanta. Camina. Se detiene. Vuelve a caminar. Recuerda miradas. Recuerda roces accidentales que no fueron accidente. Recuerda silencios que dijeron demasiado.

—Qué mala fecha para tratar de entender al corazón —murmura, mirándose al espejo.

El espejo le devuelve un rostro sereno que no coincide con el ruido interno. Lo cual él dia: parecer tener todo bajo control cuando por dentro todo es un desastre.

No había salida fácil. Solo dos caminos y no metafóricamente. Esta vez son reales y cada uno traerá sus propias consecuencias o recompensas.

El cielo está gris claro, como si también esperara una respuesta.

La gente pasa con flores envueltas, cajas, globos. Cómo si el mundo entero pareciera decir elige, elige, elige sin usar palabras.

Haeseung no va con jackson primero, decidió ir con Chris, a enfrentar la situación.

Lo encuentra en el estacionamiento vacío de un edificio casi en ruinas. El concreto guardaba eco y el viento cruzaba en ráfagas que levantando polvo fino. No había autos cerca solo estructura, sombra y abandono. Lugar perfecto para verdades que no quieren testigos.

Chris no camina hacía él. No lo ignora. Solo espera como quien decidió no huir de lo que va a decir.

Cuando sus miradas chocan, no hay saludo.

—Escucha no daré más vueltas al asunto —dice Chris—. Tu me gustas. Desde ya hace un tiempo.

Haeseung no sonríe. No se burla. Porque lo sabía… pero nunca imaginó que Chris se lo confesara.

El viento movió la chaqueta de Chris como bandera de guerra personal.

—No me gustas solamente porque si, me gustas porque cuando estoy contigo no me siento fuera —continúa —. No me siento reemplazable. Y no pienso quedarme mirando cómo eliges a otro en lugar de mi.

—Chris...

Chris da un paso adelante, firme, valiente. No invade: confronta.

Se miran. No hay gritos. Solo presión.

—Tal vez esto suene mal pero no me gusta verte con él —añade Chris —. Y no me gusta hacer como si no pasara nada.

Haeseung se pasa la mano por su cabello, pensando.

—Si lo eliges a él —dice — dímelo en la cara. Y no me lo ocultes.

El eco de la palabra ocultar se queda suspendido entre columnas.

Haeseung pasa la mano por su cuello, incómodo. No mira al suelo, pero tampoco sostiene la mirada de inmediato.

—No quería darte una respuesta apresurada —dice —. No quería decir algo hoy y arrepentirme mañana. No contigo.

Chris frunce un poco el ceño, no molesto, más bien cansado.

—Entiendo eso —responde —. De verdad. Pero hay una diferencia entre tomarte tu tiempo… y dejarme esperando sin saber en qué lugar me encuentro.

—No he querido usarte —dice —. Ni tenerte como opción de respaldo. Si no te dije nada antes fue porque no quería mentirte, ni darte falsas ilusiones.

Chris mordió su labio inferior, asintiendo lentamente.

—Dime algo Haeseung —continúa Chris —. Algo que no tengas que pensar demasiado... Cuando estás conmigo ¿qué sientes realmente?

Haeseung se toma un segundo, pero no huye.

—Me siento seguro —dice —. Me siento acompañado. Siento que no tengo que estar cuidando cada paso porque sé que tú estás.

—¿Y eso no es suficiente para ti?

La pregunta no es acusatoria. Es honesta. Vulnerable.

—A veces sí —responde Haeseung —. A veces es justo lo que necesito. Pero hay momentos en los que siento que estoy siempre siendo el que recibe… y no sé si eso es justo para ti.

—Eso no me molesta.

—Lo sé —responde Haeseung —. Y justo por eso me asusta. Porque no quiero que un día te canses y yo no haya sabido verlo.

Chris baja la mirada un segundo y luego vuelve a él.

—No quiero que me elijas para hacerme sentir bien —dice —. Quiero que me elijas porque quieres estar conmigo. Incluso en los momentos difíciles. Así que dime ¿Tu realmente me quieres?

—Honestamente no lo sé —admite Haeseung —. No voy a decir que sí solo porque hoy duele decir “no sé”. Pero es algo que no tengo claro, te quiero, es verdad, pero no estoy seguro si es de la misma forma en la que tú me quieres.




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