Las luces de la ciudad pasaban frente a la ventana una tras otra, difusas, mezclándose con mis pensamientos.
Taeyeon manejaba con calma, concentrado en el camino… aunque por momentos parecía querer decir algo.
Lo noté cuando soltó un pequeño suspiro.
—Joven… ¿puedo preguntarle algo?
Giré apenas el rostro hacia él.
—Depende.
Eso le sacó una risa baja.
—¿Alguna vez ha sentido que alguien llegó a cambiarle todo… aunque apenas lo conozca?
La pregunta me tomó desprevenido.
No respondí enseguida.
Y él tampoco insistió.
El silencio duró unos segundos antes de que volviera a hablar, esta vez con la mirada fija al frente.
—Hace muchos años… yo conocí a alguien así.
Parpadeé.
—¿Alguien?
Asintió lentamente.
—En ese tiempo yo trabajaba en un restaurante. Era un lugar pequeño, nada especial… pero siempre estaba lleno. Y un día esa persona empezó a ir constantemente.
Su voz cambió apenas.
Más suave.
—Al principio pensé que solo era alguien serio y ya. Era frío, cortante… daba miedo incluso cuando no hablaba. Pero aun así… yo esperaba verlo llegar todos los días.
Lo escuché en silencio.
—Con el tiempo comenzamos a hablar más. Muy poco realmente… pero para mí era suficiente. Y mientras más lo conocía… más me gustaba.
La ligera sonrisa que tenía desapareció despacio.
—Hasta que una noche… me confesó algo.
Taeyeon apretó apenas las manos sobre el volante.
—Me dijo que estaba metido en algo malo.
Abrí un poco los ojos.
—¿Y qué hiciste?
Soltó una pequeña risa por la nariz, como si ahora le pareciera absurdo.
—Nada inteligente… creo.
La ciudad seguía avanzando frente a nosotros mientras él continuaba hablando.
—Recuerdo que me quedé callado un buen rato. Tenía miedo… muchísimo miedo. Pero aun así… ese mismo día me le declaré.
Lo miré sorprendido.
—¿En serio?
—Sí —sonrió apenas—. Bastante patético, ¿no cree?
Negué con la cabeza.
Y por un instante… sentí algo extraño en el pecho.
—Me rechazó.
El ambiente dentro del auto se volvió más pesado.
—Me dijo que jamás me arrastraría a un lugar como ese… que todo eso era un infierno, que nunca me obligaría a vivir.
Desvié la mirada hacia la ventana.
—¿Y luego?
Taeyeon guardó silencio unos segundos antes de responder.
—Al día siguiente ya no volvió.
Fruncí el ceño.
Había algo en la forma en la que hablaba de esa persona que hacía sentir que todavía seguía enamorado.
El auto disminuyó la velocidad poco a poco hasta detenerse finalmente.
Habíamos llegado.
Las luces de la casa iluminaban la calle mientras varias camionetas estaban estacionadas afuera. Podía sentirse el peso del lugar incluso desde ahí.
—Entonces, joven…
Lo miré.
—¿A quién quiere ver realmente?
Fruncí ligeramente el ceño.
—¿Qué?
—Dependiendo de su respuesta… esto tendrá distinta dificultad.
Hubo un pequeño silencio.
Y esta vez…
ya no dudé.
—Quiero ir con Chris.
Taeyeon sonrió apenas, como si ya hubiera sabido la respuesta desde el principio.
—Bien… entonces llame a su amorcito.
Abrí los ojos de golpe.
—¡No es mi amor!
Eso hizo que se riera por lo bajo mientras volvía a mirar hacia el frente.
—Claro… lo que usted diga.
_________. .En casa de Chris . ._________
—Muy bien… —murmuré mientras revisaba nuevamente los documentos—. Actualmente hay un setenta por ciento de probabilidad de que la "misión" salga bien.
Iker levantó la mirada de inmediato.
—¿Y el otro treinta?
Cerré lentamente la carpeta antes de responder.
—Fracaso.
El silencio cayó unos segundos sobre todos.
Sunghoo fue el primero en hablar.
—¿Y qué sería exactamente el fracaso?