Abrí la puerta del consultorio y me quedé inmóvil por un segundo.
Los dos levantaron la cabeza al mismo tiempo.
Chris seguía sentado sobre la camilla y Haeseung estaba demasiado cerca de él.
Mucho más cerca de lo normal.
No hacía falta ser un genio para notar que algo había pasado antes de que entrara.
Vi cómo Haeseung se ponía rígido inmediatamente y cómo Chris apartaba la mirada. Normalmente habría preguntado algo. Habría hecho algún comentario. Pero sinceramente tenía problemas mucho más grandes en la cabeza.
Blery estaba en cirugía.
Taeyeon estaba con Gerald.
Y yo llevaba horas sin saber qué demonios hacer para sacarlo de ahí.
Así que simplemente ignoré lo evidente.
—Ya hablé con el médico —dije entrando al consultorio—. Te dieron de alta.
Chris parpadeó.
—¿Ya?
—Sí.
Y justamente el médico entró al consultorio acompañado por una enfermera. Revisó rápidamente algunos documentos antes de acercarse a Chris.
—Bien, vamos a quitar esto.
Chris asintió apenas mientras el médico retiraba la mascarilla de oxígeno con cuidado.
Instintivamente tomó una respiración más profunda.
—¿Cómo te sientes?
—Mejor.
—Seguirás tosiendo un poco durante los próximos días, pero tus pulmones están respondiendo bien.
El médico anotó algo en su expediente y luego levantó la vista.
—Ya puedes irte a casa.
Chris soltó una pequeña mueca.
—Sí.
—Descansa, toma mucha agua y evita hacer cualquier tontería.
—Eso va a ser difícil —comentó Haeseung desde el fondo.
El médico lo observó unos segundos.
—Entonces procura sobrevivir.
Yo seguía junto a la entrada observándolos.
Y cuanto más los observaba, más extraño me parecía todo.
Tomé las llaves del auto de mi bolsillo.
—Vamos, Bler nos está esperando.
El trayecto hasta el otro hospital fue algo incómodo.
Yo conducía.
Chris iba mirando por la ventana.
Y Haeseung permanecía sentado atrás, en un silencio que me resultaba casi preocupante.
Varias veces estuve a punto de decir algo.
Pero cada vez terminaba pensando en Taeyeon.
En el momento en que ese maldito auto desapareció llevándoselo.
Apreté más fuerte el volante.
Seguía sin entender cómo había permitido que ocurriera.
Seguía sin entender cómo no había podido detenerlo.
El hospital apareció finalmente frente a nosotros y estacioné sin perder tiempo.
Chris abrió la puerta apenas el auto se detuvo.
—¡Chris! —alcancé a decir.
Pero ya estaba corriendo.
Lo observé atravesar la entrada principal mientras desaparecía entre la gente.
Haeseung bajó del auto unos segundos después.
—Voy con él.
Asentí.
—No lo pierdas de vista.
Aparté la mirada.
Entramos al hospital poco después y encontramos a Bler en una de las habitaciones. Una enfermera estaba curando algunas de sus heridas, mientras Chris prácticamente se lanzaba sobre él.
Bler rodeó a su hijo con los brazos y comenzó a tranquilizarlo de inmediato. Incluso desde donde estaba podía escuchar algunas de sus palabras.
Palabras típicas, como que todo estaría bien y que Blery es una mujer fuerte.
Yo quería creer que era verdad, en serio quería.
Pero después de todo lo que había pasado durante las últimas horas, ya no estaba tan seguro de nada.
Me apoyé contra una pared y observé el pasillo.
Me quedé observando a Chris y a Bler durante unos minutos más. No quería interrumpirlos. Después de todo lo que había pasado, necesitaban ese momento.
La enfermera terminó de revisar algunas de las heridas de Bler y finalmente salió de la habitación.
Cuando la puerta se cerró, él soltó un suspiro pesado y se puso de pie.
—Voy por algo de tomar antes de volverme loco —murmuró.
—No creo que encuentres lo que estás buscando aquí.
Bler me miró durante unos segundos.
—Qué hospital tan poco profesional.
—Presenta una queja cuando tu esposa salga de cirugía.
—Buena idea.