El Compañero Que No Veo

CAPÍTULO 03

Isai daihara

Al escapar de allí por si esa chica era una amenaza, pasé el infierno mismo. De verdad que caminar no era lo mío. Elegí la hora con el sol en su máximo esplendor. Ni en Enerfeliz era tan fuerte y tampoco es que estaba tan lejos de él. Sude… ¿como dicen acá? Sude como testigo falso. Me resultaba chistosa esa frase e ingeniosa.

Mientras caminaba pensaba que este era mi segundo día en la tierra y ya me habían descubierto, o eso creo. Pero, que suerte la mía. Miré el celular para ver dónde estaba yendo, estaba caminando como un caballo, derecho y sin parar. Sin darme cuenta camine como por 30 minutos. No sabía ni en qué zona estaba.

La zona era linda, no me disgustaba pero de verdad necesitaba un descanso. Los músculos me pesaban un poco. En el mapa decía que si caminaba cinco cuadras más llegaría a una plaza, así que las caminé con un poco de protesta.

Al llegar me senté en el pasto, debajo de un árbol para estar en la sombra. Recosté la cabeza en el tronco y relaje mis piernas. Por el peso de mi bolso supuse que me habían quedado frutas del día anterior. Al abrirlo había un durazno todo abollado, una banana negra que se hizo puré y un racimo de uvas que sobrevivió. La banana me había enchastrado todo el bolso por dentro, intentar agarrar las uvas fue un desafío, era un asco. Mi libreta, los productos de limpieza que, por cierto, me los robe del hotel. Estaban todos pegoteados. Trate de sacar todo para limpiarlos en el mismo pasto, agarrandolos como si mis dedos fueran pinzas.

Al sacar la libreta cayó la lista que había hecho ayer a la noche junto con el archivo de la misión. Miré por arriba pero, al verlo nuevamente. Era ella. La chica que me vio.

Había quedado petrificado, no entendía nada. Las hipótesis que había armado se me cayeron todas, menos una. Ella tenía algo raro.

Agarré rápido los papeles, intentando leer todo sin ser torpe. Tenía su foto, era ella claramente. Pelo castaño oscuro, ojos como el hielo y esa seriedad imposible de ignorar.

Al leer nada cuadraba. Su misión estaba descartada, ya alguien de mi mundo la hizo feliz. Me fijé su petición.

“por favor, solo pido a alguien a mi lado, que esté conmigo. No quiero sentirme más sola. Y tampoco quiero esta vida tan llamativa. Por favor… solo pido eso”

12 de diciembre de 2019.

Su primer ruego fue denegado por estar en una etapa de victimización. ¿De verdad pusieron eso? Quien carajo fue el encargado de esto.

Me preguntaba el porqué de su petición así que me dirigí a su descripción de vida.

“La manifestante mantiene una vida de modelo famosa retirada. Mala relación con la madre. Adoptiva. Sin padre. Vida social activa. Malas calificaciones. Dificultades de aprendizaje y autoexigencia. No más datos.”

Una furia parecía apoderarse de mí ¿desde cuando manejan así las misiones? ¿Acaso no somos Enerfeliz, un planeta que otorga felicidad a los de la tierra? Quedé en un shock mezclado con bronca. No podía creer la actitud, como escribían sin sentimiento, sin de verdad involucrarse. Nosotros sobrevivimos gracias a ellos y encima los trataban así. Todo esto me generaba aún más odio por mi padre, qué clase de emperador era. No sé porqué me sorprende, en sí era de esperar pero no pensé que lo demostraría.

“por favor, por favor, de verdad solo pido a alguien o algo a que me ayude. No doy más, me siento inutil, pero no quiero volver al modelaje, no quiero volver a ser su objeto de ingresos. Las cámaras me siguen y mi madre se va. No hay nadie. Deseo a alguien que me cuide y me ayude. Yo de verdad… me siento atrapada”

16 de marzo de 2020

El silencio pareció reinar en mí. No había palabras. Ni sentimientos. Solo, entendimiento. Y la realidad cruel del propio sistema en el que vivo, dónde seguramente tendré que reinar luego. El pensar que este era uno de tantos casos me dolía en el alma. ¿Qué eran de los demás? Peores, seguramente. Que mierda de actitud.

Cerré el archivo, lo limpié. Archivo N°#1356 B. Yasumi Katsui.

Nunca, voy a olvidarme de tu nombre.

Me paré y solo sabía que necesitaba despejar la mente. Terminé yendo a comprar cosas que necesitaba. Al terminar me di cuenta que había llegado hasta ituzaingo, no tenía la menor idea de la zona pero bonita era, diría que cara. Ahora debía buscar un nuevo lugar donde quedarme. Estaba anocheciendo y los bichos raros de acá me iban a picar como ayer y no quería. Me crucé lugares medianamente grandes para la tierra, cafeterías hermosas, bibliotecas, de todo. Me cruzaba con adolescentes haciéndose los locos por las calles. Se empujaban y aveces se iban para la calle, me daban minis paros cardíacos cada que pasaba. Otros jóvenes más grandes iban con algo en la cabeza que rodeaba sus orejas e iban trotando.

Pasó un rato larguísimo hasta que encontré algo en construcción, me había ido a casi una hora de donde estaba pero este lugar era super silencioso y solitario. Deje mis cosas y las acomode en lo que sería… mi nueva casa por unas pocas horas. Lo bueno de esto era que tenía ya construido un baño y podía higienizarme como se debía.

Una sequedad en mi garganta se hizo notoria y al darme cuenta que me había quedado sin agua prendí el celular. Me saltaba que tenía 30%, no sabía qué significaba, ¿acaso es matemático el sistema? Lo ignore y busque un almacén o kiosco cerca. A 3 cuadras tenía uno así que no me molesté y caminé tranquilo.

Al llegar fui directo a las botellas, me sorprendió lo fría que estaban. Había más, con otros colores y sabores pero tenían como burbujas estas, no sé, muy raras.

-¿Ese es su nieto, isidoro?

El tiempo por un segundo se detuvo. Mire de donde provenía la voz y otra vez era ella. Esta vez sabía su nombre. Pero qué hace acá y por qué otra vez me ve. Al mirarla mejor y confirmar que era ella. No sé como explicar. Solo entendí porqué fue modelo pero, no comprendía por qué lo dejó. Sus ojos eran lo único que tenía nitidez en mi universo, sentí un calor subirme por el cuello, un zumbido al oído se interrumpió por una fuerte punzada en el pecho. No pude. Era demasiado, sentía mis latidos hasta en los ojos. Corrí con la botella en mano. Sin pensar y sin decir una palabra me escapé escondiéndome detrás del local.



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En el texto hay: amor, poderes, invisible

Editado: 28.02.2026

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