El Congreso

Capítulo 26

JASON D'ALESSANDRO AVALLONE

Una semana antes


—¡Necesito la verdad sólo te estoy pidiendo eso! —grito mi mamá con los ojos rojos y pequeñas lágrimas cayendo por sus mejillas.

—Y la tendrás, solo dame tiempo.

—¿Tiempo? —pregunta limpiando su rostro y camina hasta quedar frente a mi, toma mis manos entre las suyas dando un leve apretón— Necesito saber si lo que mi corazón de madre me dice es cierto.

Deshice la unión de nuestras manos y tome su rostro entre las mías limpiando con mis pulgares las rebeldes lágrimas que caían aún por sus mejillas.

—Lo es mamá, ella es tu hija —mumure mirando a sus ojos fijamente, sus lágrimas de tristeza se convirtieron en alegría y una sonrisa genuina apreció en sus labios.

—Gracias, se que por tus medios has detenido mi investigación y tergiversado —pellizco mis mejillas para luego abrazarme— Debería castigare como cuando eras un niño Jason.

—Mamá, tengo treinta años y ninguno de tus castigos funcionará conmigo, a no ser que...

¡Mierda!

Por la sonrisa de mi madre pude imaginar lo que tenía en mente y no era nada bueno, ella sabía que yo haría todo por mi hija, mi pequeña Fiore, dos veces ya había podido ser libre de vestirme de princesa y jugar a la hora del té, pero hoy no. Helga D'Alessandro se encargaría de que cumpla ese castigo a cómo de lugar.

—Mamá, porfavor no seas malita, sabes que tengo muchas cosas que hacer y... —colocó su dedo sobre mis labios.

—No hay peros, tu tienes que cumplir aquello y ya —sentenció.

Bien era una orden de alto mando y si la incumplía ella sería capaz de mostrar fotos mías de todas las locuras y cursilerías que hice sólo para conquistar a la madre de mi hija.

—Aceptó, pero tengo una condición...

—No tienes derecho a poner condición cuando no confiaste en nosotros para decirnos que Cassidy es melliza de Caos —se escucho la voz fuerte de papá desde la puerta con tonos de tristeza y felicidad mezclada— Pero ahora comprendo mucho más del porque no lo hiciste.

Movió su mano derecha donde tenía unos papeles y entró al despacho seguido de Caos, al estar frente a mi me entrego de todos ellos una carta que estaba escrita a mano con una caligrafía que hipnotizaba y pareciera irreal.

Mamá rodeó mi cuerpo con sus brazos, mi respiración se había vuelto pesada, mi pecho subía y bajaba, la intención de las caricias en mi espalda para que me calme no funcionaban, después de casi cuatro años enterarme que estaba viva y un documento que lo confirmará hizo estragos en mis sistema.

—Cualquier relación que tienes ahora con el conglomerado es nula, puedes volver a tu trabajo en la policía militar y encontrar a la madre de Fiore.

Sonreí de lado aún con las emociones confusas, en vez de que ellos terminarán en mal estado por haber revelado que la chica que creíamos que era hija de una aventura resultó ser la melliza de mi hermano Caos y secuestrada al nacer.

—Dejemos los lloriqueos —hablo Caos limpiando sus mejillas y nos miro— ¿Cuándo nos vamos a Bolivia y secuestramos a mi copia femenina?

—¿Cuándo serás normal y no vas a interrumpir momentos serios? —pregunte con seriedad fingida mientras el se encogió de guardando sus manos dentro de los bolsillos de su pantalón.

—Cuando dejes de ser terco y pidas ayuda si la necesitas —comentó Caos.

—Exacto, así que preparen sus maletas que vamos a secuestrar a la pequeña de la familia —entró Egan por la puerta vestido casualmente con una bermuda y playera negra haciendo un arma com sus manos y dispara al aire para luego según el soplar la punta del arma.

Todos los presentes reímos y caminamos a la salida del despacho, era hora de traer a la princesa del imperio a casa.

Presente


—Gracias doctor, yo me encargo de ellos —dije señalando a mi papá, hermano y primo que aún no salían de su asombro.

—Esta bien, mañana será dada de alta. Alguna cosa que necesite para su hermana sólo me avisa —termina de revisar y firmar unos papeles que estaban en el historial de mi hermana y sale no sin antes felicitarnos por el nuevo integrante.

—¿Quién es el padre?

—¿Acaso no usaron protección? —hablan los tres hombres al mismo tiempo.

Suelto un suspiro negando y Cassidy sonríe aún sin poder creer que será mamá cubriendo su rostro con la sábana que se encontraba sobre su regazo.

—Puedo hablar a solas con mi hermana —miro a los tres y a mi mamá que viene caminando a toda prisa— Porfavor, prometo contarles todo después.

—Esta bien, pero antes deja saludar bien a nuestra pequeña —habla papá y camina hasta quedar cerca de Cassidy quitando la sábana se su rostro.

Si pensaba tener una conversación  tranquila con mi hermana estaba muy errado. Mi papá, mi hermano, mi primo y mamá que está última entró dándome una mirada llena de sentimientos pero el que más resaltaba era la alegría, saber que la hija perdida, nuestro querido Disastro apodo que le dio su mellizo Caos, no era media sino era completamente una D'Alessandro Avallone.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.