El contrato Cullen

Capítulo 18: La Organizadora Más Peligrosa del Mundo

Sinopsis

Bella y Edward apenas han anunciado su compromiso cuando Alice toma el control total de los preparativos de la boda. Lo que debería ser una experiencia tranquila se convierte rápidamente en una divertida locura.

A la mañana siguiente del compromiso, Bella despertó feliz.

Muy feliz.

Y también confundida.

Porque había treinta y siete mensajes de Alice en su teléfono.

—¿Treinta y siete?

Bella abrió el primero.

"¡Buenos días, futura novia!"

El segundo.

"Tenemos mucho que hacer."

El tercero.

"MUCHÍSIMO."

El cuarto.

"No huyas."

Bella cerró los ojos.

—Demasiado tarde.

Cuando llegó a la mansión Cullen, descubrió que Alice ya había preparado una sala completa para la boda.

Había carpetas.

Muestras de flores.

Catálogos.

Listas.

Más listas.

Y todavía más listas.

Bella retrocedió lentamente.

—No.

Alice apareció detrás de ella.

—Sí.

—Alice...

—Bella.

—Tengo miedo.

—Perfectamente normal.

Edward llegó unos minutos después.

Observó la habitación.

Observó a Alice.

Observó a Bella.

Y comprendió inmediatamente lo que estaba ocurriendo.

—Voy a irme.

Alice lo señaló.

—Ni se te ocurra.

Edward suspiró.

—Lo intenté.

Durante las siguientes horas, Alice habló sin detenerse.

—¿Rosas o lirios?

¿Blanco o marfil?

¿Música clásica o instrumental?

¿Jardín o salón?

¿Invitaciones doradas o plateadas?

Bella sentía que su cerebro estaba a punto de rendirse.

Mientras tanto, Emmett apareció con una bolsa enorme de papas fritas.

—Vine a observar el desastre.

—Gracias por tu apoyo —dijo Edward.

—Siempre.

Por suerte, Esme llegó para salvarlos.

—Alice, cariño.

—¿Sí?

—Tal vez deberíamos dejar que ellos decidan algunas cosas.

Alice se quedó pensativa.

—Supongo que tienen derecho a elegir un poco.

Bella casi llora de felicidad.

Esa tarde, Edward y Bella lograron escapar al jardín.

Por fin solos.

Se sentaron bajo un árbol mientras el sol comenzaba a ocultarse.

—Creo que Alice planea conquistar el mundo.

Edward sonrió.

—Probablemente.

—Y la boda es solo el comienzo.

—Definitivamente.

Ambos comenzaron a reír.

Luego el silencio se volvió tranquilo.

De esos silencios cómodos que solo existen entre personas que se conocen de verdad.

Edward tomó la mano de Bella.

—¿Estás feliz?

Bella observó el anillo.

Luego lo observó a él.

—Muchísimo.

Edward sonrió.

—Yo también.

Bella apoyó la cabeza en su hombro.

—¿Sabes qué es lo mejor?

—¿Qué?

—Que después de todo lo que pasó... seguimos aquí.

Edward besó suavemente su frente.

—Y vamos a seguir aquí.

Muy cerca de ellos, escondida detrás de unos arbustos, Alice observaba emocionada.

Jasper apareció a su lado.

—¿Los estás vigilando?

—Estoy supervisando.

—Eso sigue siendo vigilarlos.

Alice sonrió.

—Y valió la pena.

Porque ver a Bella y Edward felices era exactamente lo que había deseado desde el principio.

Y lo mejor de todo...

La boda apenas comenzaba a tomar forma.




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