El contrato Cullen

Capítulo 20: Dos Fiestas, Un Caos

Sinopsis

Con la boda cada vez más cerca, Alice y Emmett deciden organizar las despedidas de solteros. El problema es que ninguno de los dos entiende el significado de la palabra "tranquilidad".

—No quiero una despedida de soltera.

Bella lo dijo con total sinceridad.

Alice sonrió.

—Qué adorable.

—Lo digo en serio.

—Y yo también.

Bella comprendió inmediatamente que había perdido la discusión.

Mientras tanto, Edward estaba teniendo exactamente el mismo problema.

—No necesito una despedida de soltero.

Emmett soltó una carcajada.

—Claro que sí.

—No.

—Sí.

—No.

—Ya está organizada.

Edward cerró los ojos.

—Sabía que dirías eso.

El viernes por la tarde comenzaron los preparativos.

Alice llevó a Bella, Angela, Jessica y algunas amigas a una hermosa cabaña cerca de un lago.

El lugar estaba decorado con luces y flores.

Por primera vez, Bella pensó que quizá no sería tan terrible.

Se equivocó.

Porque Alice había preparado una lista de actividades.

Una lista enorme.

—¿Por qué hay cuarenta y dos actividades?

—Porque cuarenta y una parecían pocas.

Bella dejó de hacer preguntas.

Era más fácil.

Mientras tanto, Emmett llevó a Edward, Jasper y algunos amigos a una casa de campo.

Todo parecía tranquilo.

Demasiado tranquilo.

Edward sospechó inmediatamente.

—¿Qué planeaste?

—Nada.

—Emmett.

—Casi nada.

Diez minutos después apareció una pista de obstáculos.

Edward miró a Jasper.

Jasper miró a Edward.

Ambos suspiraron al mismo tiempo.

—Sabía que esto iba a pasar.

Durante toda la tarde hubo competencias absurdas.

Carreras.

Juegos.

Retos imposibles.

Y, sorprendentemente, Edward terminó divirtiéndose.

Aunque jamás lo admitiría frente a Emmett.

Al caer la noche, Bella y sus amigas se reunieron alrededor de una fogata.

Las risas poco a poco se transformaron en conversaciones más tranquilas.

Angela sonrió.

—¿Estás nerviosa?

Bella observó el fuego.

Pensó unos segundos.

—Un poco.

—Es normal.

—Lo sé.

Angela tomó su mano.

—Pero cuando hablas de Edward siempre pareces feliz.

Bella sonrió automáticamente.

Y eso respondió la pregunta.

A varios kilómetros de distancia, Edward también estaba sentado junto a una fogata.

Emmett había dejado de organizar actividades por fin.

Lo cual era un milagro.

Jasper observó a su amigo.

—¿Nervioso?

Edward soltó una pequeña risa.

—Mucho.

—Eso significa que es importante.

Edward miró las llamas.

Y sonrió.

—Es la persona más importante de mi vida.

Aquella noche, sin saberlo, Bella y Edward miraron las mismas estrellas.

Pensando el uno en el otro.

Pensando en el futuro.

Pensando en el día que se acercaba.

El día en que dejarían de ser prometidos.

Y comenzarían una nueva etapa juntos.

Muy temprano a la mañana siguiente, Alice despertó a Bella.

—Levántate.

—¿Por qué?

—Porque faltan pocos días para la boda.

Bella escondió la cara bajo una almohada.

—Cinco minutos más.

—Imposible.

—Alice.

—Bella.

Y así comenzó otra jornada de preparativos.

Una jornada que los acercaba cada vez más al momento que todos estaban esperando.




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