El contrato Cullen

Capitulo 21: La noche antes

Sinopsis

La boda está a punto de ocurrir. Mientras Bella y Edward pasan su última noche separados antes del gran día, ambos enfrentan nervios, recuerdos y una emoción imposible de ignorar.

La casa Swan estaba en silencio.

Demasiado silencio.

Bella estaba sentada en su cama mirando el vestido colgado en la puerta.

El mismo vestido.

El que lo cambiaba todo.

Respiró hondo.

—Mañana…

La palabra sonaba irreal.

Mañana se casaba con Edward Cullen.

Y todavía no podía creerlo.

En otra parte de la ciudad, Edward caminaba por el jardín de la mansión Cullen.

Las luces eran suaves.

El viento era tranquilo.

Pero su mente no lo era.

—¿Estás nervioso?

Carlisle apareció detrás de él.

Edward soltó una pequeña risa.

—Eso es quedarse corto.

Carlisle sonrió.

—Es normal.

—No para mí.

—¿Por qué?

Edward miró el cielo.

—Porque esto no es solo una boda.

Pausa.

—Es el resto de mi vida.

Carlisle asintió lentamente.

—Y estás listo para eso.

Edward no dudó.

—Sí.

Esa noche, Bella recibió una llamada inesperada.

Era Edward.

—No deberíamos hablar.

—Lo sé.

Silencio.

—Pero necesitaba escucharte.

Bella sonrió sin darse cuenta.

—Yo también.

—¿Estás bien?

—Nerviosa.

—Yo también.

Bella se recostó en la cama.

—¿Qué estás haciendo?

—Pensando en ti.

Ella cerró los ojos.

—Eso no ayuda.

Edward soltó una risa suave.

—A mí tampoco.

Hubo un silencio cómodo.

De esos que ya no incomodan.

Solo acompañan.

—Edward…

—¿Sí?

Bella respiró hondo.

—Mañana empieza todo.

—No.

—¿No?

—Ya empezó hace mucho.

Bella abrió los ojos.

—Desde el día en que nos conocimos.

Ella sonrió.

—Eso fue una pelea.

—La mejor de mi vida.

Ambos rieron suavemente.

Y por un momento, el nervio desapareció.

Solo quedó la emoción.

Antes de colgar, Edward habló una última vez.

—Descansa, Bella.

—Tú también.

—Te amo.

El corazón de Bella se detuvo por un segundo.

—Yo también te amo.

La llamada terminó.

Y ambos se quedaron mirando el techo en silencio.

Sabían que no dormirían mucho.

Pero no importaba.

Porque el día siguiente no era solo una boda.

Era el comienzo definitivo.

Continuará...




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