El contrato expiró, pero el amor ¿nació?

Saul Ibañez

El almuerzo termino, Sofia y Maximiliano salían del restaurante en una extraña esfera de calma, como si todo fuera natural, hasta llevan una sonrisa en el rostro que cualquiera que los vea podría asegurar que están profundamente enamorados, sin tener la más remota idea de todos los sentimientos e inquietudes que invaden sus corazones en ese momento, pero como la calma no dura mucho tiempo, antes de llegar a la puerta del lugar una voz los saca de su ensoñación, haciendo que Maximiliano frunza el ceño y se tense, la sonrisa que hace unos segundos tenia se borra definitivamente dejando una expresión sombría.

  • Sofí, que alegría verte. Que maravillosa coincidencia. – Expresa Saul emocionado mientras se acerca a ellos, como si en realidad se creyera que es una coincidencia tal encuentro, algo de lo que Maximiliano se da cuenta inmediatamente, sin embargo, no dice nada.
  • Saul, ¿cuánto tiempo?, ¿Cómo has estado? – Lo saluda Sofia sin mostrar ninguna alteración evidente, lo que desconcierta hasta cierto punto a Maximiliano, pues no es la forma en que el cree que debería verse un reencuentro entre ellos, pero nada es como en su imaginación pues Sofia parece completamente tranquila, sin mayor expresión.
  • Director Ibáñez, que casualidad encontrarlo aquí hoy. – Comenta Maximiliano mientras rodea a Sofia con su brazo acercándola a él. – Creo que no lo vemos desde nuestra boda, ¿no es así cariño? – Consulta con una nueva sonrisa mientras mira a Sofia, la cual está completamente fuera de contexto, con las acciones y palabras de su esposo, pero se obliga a seguirle la cuerda, porque si ya enloqueció no es mucho lo que ella pueda hacer al respecto.
  • Presidente Montenegro, que pena me emociono ver a Sofia que no lo salude, me disculpo. – Menciona Saul con falso arrepentimiento y clara intención en sus palabras.
  • No lo culpo, yo también me olvido de todo cuando tengo en frente a mi esposa. – Declara Maximiliano con clara expresión de orgullo haciendo que Sofia se sonroje.
  • Claro, es un hombre afortunado. – Comenta Saul ocultando lo más que puede su molestia, al parecer lo que Lorena le dijo es cierto, ellos no están ni cerca de divorciarse, el brazo de Maximiliano alrededor de la cintura de Sofia se lo afirman.
  • Lo soy. – Sonríe Maximiliano.
  • Bien, fue un gusto verte Saul, pero nos tenemos que ir, tenemos asuntos pendientes en la oficina, cuídate mucho, nos vemos en otra ocasión. – Interviene Sofia al notar la tensión entre esos dos hombres crece, sobre todo la del hombre a su lado, ya que su agarre a ella se había vuelto más fuerte y podía sentir la tensión de los músculos cada que Saul decía algo, por lo que decidió que lo mejor es sacarlo de allí, así que dicho eso se dirigió con una hermosa sonrisa a su marido para decir. – ¿Nos vamos amor?

El corazón de Maximiliano se detuvo ante esa pequeña acción, ¿Por qué?, poco a poco lo estaba descubriendo, en ese momento se olvidó de lo enojado que estaba por la presencia de Saul y solo le respondió con una gran sonrisa.

  • Claro amor. – Dijo para luego centrar su atención en el hombre que seguía parado frente a ellos observando cada una de sus acciones con clara alteración lo que hizo que la sonrisa de Maximiliano se hiciera aún más grande. – Hasta otra ocasión director Ibáñez.

Ninguno de los dos espero respuesta de Saul, solo salieron dejándolo allí muerto de ira, confirmando que no puede dar más espera a sus planes.

Después de esa escena, Sofia cada vez tenía más preguntas con respecto a las acciones de Maximiliano de verdad sentía que los extraterrestres lo habían secuestrado y el hombre frente a ella no es el mismo hombre con quien se casó, pero también la verdad es que se está pareciendo demasiado al Maximiliano de hace muchos años, quien siempre fue muy especial y cariñoso con ella, entonces no sabe que pensar, ¿será que es bipolar?, se pregunta pero lo descarta que los cambios sean de años duda sea posible.

Aun así, siente que debe hablar con él, pues esos días realmente han estado muy raros, cada noche se van a dormir cada uno en su lugar, lo curioso es que al amanecer por lo general están muy juntos, demasiado diría ella, pero no es lo único, ahora Maximiliano la espera para irse juntos a la oficina, al llegar entra con ella de la mano, lo mismo que al salir y hasta ha almorzado con ella en un par de ocasiones en las últimas dos semanas lo que la tiene más confundida.

  • Amiga lo que me cuentas es muy raro. – Comenta Valentina desde el otro lado del teléfono con su mano en su mentón, pensando en el cambio de actitud de Maximiliano, por lo que sugiere una idea que sinceramente a ella no le parece descabellada. - ¿y si ya no se quiere divorciar? – Pregunta con tacto para que Sofia no se altere, pero no lo logra.
  • ¿Enloqueciste?, eso es lo que el más desea. – Casi grita Sofia convencida de sus palabras, pero con un pequeño rastro de tristeza.
  • Pero si, ¿no?




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.