El contrato expiró, pero el amor ¿nació?

Disculpa sincera

Sofia efectivamente se levantó bastante tarde sintiendo que no había descansado nada, aun así, tomo una ducha y decidió bajar, encontrándose con la sorpresa de que al parecer no había ni un solo empleado en la casa aparte de los hombres de seguridad que resguardaban la propiedad.

  • Buenos días. – Saludo Maximiliano con tacto, sabe que Sofia sigue aún muy molesta.
  • Buenos días. – Respondió Sofia con cierta frialdad.
  • El almuerzo está listo, puedes pasar a la mesa. – Comento Maximiliano con calma, ya se ha mentalizado para tratar con Sofia, sabe que todo el trato que reciba por parte de ella lo tiene más que merecido.

Al escucharlo Sofia pensó que Maximiliano había pedido comida y como en verdad tenía bastante hambre no cuestiono nada y decidió dirigirse a la mesa, donde su sorpresa fue aún mayor cuando vio que todos eran platos caseros, ¿Quién cocino?, se preguntó mirando fijamente al hombre que servía la comida. Lo que no le pasó desapercibido así que sabiendo sus pensamientos aclaro las dudas de su esposa.

  • Hace mucho tiempo que no cocinaba, espero que sea de tu agrado. – Dijo sin más sentándose en silencio en su lado de la mesa.

Las cejas de Sofia se levantaron en clara incredulidad, pero la verdad es que no había nadie más allí y por como Maximiliano estaba vestido parecía que efectivamente él había cocinado, ¿desde cuándo cocina? Se cuestiono pues jamás lo había visto hacerlo, hasta se preguntó, ¿si sería seguro probar su comida?, pero con el hambre que tenía decidió que en realidad no importaba mucho si estaba feo.

Sofia solo asintió, hubiera querido emocionarse al dase cuanta de que eran sus platos favoritos, pero estaba tan dolida que ni eso le era posible por lo que tomo los cubiertos y probo en silencio, al llevarse el primer bocado a su boca descubrió que era una exquisitez, su expresión así lo demostró, pero tampoco dijo nada, Maximiliano no esperaba que lo hiciera, pero Sofia decía todo con su cara, así que esa sola expresión fue suficiente para él.

El almuerzo siguió en silencio, Maximiliano no quería enojar a Sofia más de lo que ya estaba por lo que decidió ser prudente, una vez terminaron de comer, el en silencio se levantó y recogió la mesa.

Sofia solo lo observaba sutilmente, después de eso se fue a la sala a leer un libro o al menos intentarlo mientras Maximiliano limpiaba la cocina.

Por otro lado, un no muy contento Fabricio hablaba con su ahijado.

  • Pensé que te estabas encargando de Sofia. – Reclamo con evidente molestia Fabricio.
  • En eso estoy padrino, no sé qué salió mal, pero te aseguro que ese matrimonio no dudara mucho tiempo. – Asegura Saul con certeza.
  • Pues no parece, ayer todos fuimos testigos de la hermosa pareja que hacen el matrimonio Montenegro Villareal y no son mis palabras si no las de todos los asistentes quienes no paraban de alagarlos, si de por sí ya eran considerados la pareja perfecta, ayer Maximiliano no despegaba los ojos de Sofia, ella tenía toda su atención y eso fue más que obvio, de hecho, parece que están mucho mejor que antes. – Recalca Fabricio.
  • No lo creo, hay algo raro te lo aseguro, no es posible que Maximiliano no haya reaccionado a las fotos. – Se cuestiona detenidamente, para agregar. – Pero tampoco es posible que no las haya recibido, dame unos días padrino, descubriré lo que está pasando entre esos dos, me encargare de que pronto los Montenegro saquen sus manos de Industrias Villareal. – Promete.
  • No solo eso Saul, necesitamos que los Montenegro ya no tangan el poder que tienen en la empresa, pero que además Sofia tampoco quiera recuperarlo, sino que pase a nuestras manos, es indispensable que Sofia non entregue la gestión de sus acciones una vez se las quite a Maximiliano. – Recalca, ya que de nada le sirve que Sofia se separe y le quite el poder de representación de sus acciones a los Montenegro si ella decide tomar el control y asumir la presidencia de la empresa, eso lo dejaría a él sin ningún poder por lo que es menos favorable.
  • Lo entiendo padrino, no se preocupe planeare muy bien y actuare con cautela. – Se compromete a lo que Fabricio asiente, sin embargo, también debe empezar a moverse por su lado, para evitar cualquier contingencia.

Mientras se maquinan todo tipo de planes, el tambaleante matrimonio Montenegro Villareal sigue en absoluto silencio, pero desde lejos se puede sentir la tensión, aun así, Maximiliano se ha mantenido en actitud pasiva, después de un rato le llevo un plato con galletas a Sofia y un vaso de jugo, ella solo le daba una que otra mirada pero no decía nada, aunque en el fondo le empezaba a gustar esa actitud humilde de parte de él, después de tantos años de silencio e indiferencia ahora parecía que quería hacer de todo para que ella notara su presencia y escuchara su más sincera disculpa pero con hechos.




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