Prologo
En un mundo dividido por la guerra, cinco grandes reinos luchaban por el poder.
Durante siglos, la nieve, el fuego, el océano, las tormentas y la oscuridad fueron testigos de incontables batallas.
Pero en ese mundo también existía algo más.
Cuando los jóvenes cumplían dieciséis años, las deidades podían otorgarles un poder capaz de cambiar el destino de un reino.
Algunos recibían habilidades extraordinarias.
Otros… nada.
Sin embargo, nadie imaginaba que el destino del mundo comenzaría a cambiar por culpa de un solo niño.
Un niño del reino más débil de todos.
Su nombre era Kage Hoshino.
Y esta… es su historia
Capítulo 1: kage y el reino de la tormenta de nieve
Hubo una era en la que el mundo estaba dividido en cinco grandes reinos: Fubuki, el reino de la tormenta de nieve; Kaen, el reino del fuego; Suijin, el reino del océano; Raijin, el reino de las tormentas y los rayos; y Kurotsuki, el reino oscuro.
Entre ellos existía una guerra constante. No luchaban solo por poder o gloria, sino por los territorios neutrales: tierras olvidadas, castillos en ruinas e incluso aldeas abandonadas que no pertenecían a ningún reino. Aquellos lugares se convertían en campos de batalla donde cada reino intentaba expandir su dominio.
Entre los cinco, Fubuki, el reino de la tormenta de nieve era el más pequeño y débil en comparación con los demás.
Kaku,su guerrero más fuerte y temido paso la mayoría de su vida en la guerra desde que cumplió los dieciséis ya sea entrenando o peleando con soldados de todos los reinos vivía en constante peligro.
tenía tantas heridas que las personas del reino pensaron que moriría en una batalla, pero su habilidad única glotón le ayudaba regerando sus heridas comiendo y entrenando
En una batalla difícil contra uno de los capitades del reino raijin, era más rápido de lo que kaku esperaba no estaba preparado en un ataque pensó que moriría, pero recordó que alguien lo esperaba en casa y eso hizo que en vez de ver, pensar y reaccionar actuó por instinto y eso lo ayudo a despertar una habilidad oculta llamada depredador le permitía aumentar todas sus habilidades físicas.
Reacciono al instante que el enemigo se sorprendió y ordeno la retirada y esa fue el comienzo de su leyenda como “El gigante bestial” tuvo muchas batallas más después pero conforme pasaba el tiempo se volvía débil por la edad y así ya no pudo ir a la guerra porque tuvo un accidente trágico.
Kage Hoshino, un niño de apenas cinco años. A pesar del frío que cubría las montañas y los pueblos de Fubuki, Kage era un niño alegre, lleno de energía y curiosidad.
Era hijo de kaku el guerrero más fuerte y valiente que tuvo el reino, kage siempre jugaba con los niños del reino mientras su padre y madre estaban en batalla su padre era amable y dulce con él, pero eso cambio tiempo después.
Sin embargo, Kaku cambio
Años atrás, la guerra le había arrebatado a su esposa. Aquella pérdida marcó su vida para siempre. Kage era apenas un bebé cuando ocurrió, por lo que no recordaba nada de su madre.
Antes de morir, Kaku le había hecho una promesa:
Protegería a su hijo a cualquier costo.
Por eso decidió que Kage debía convertirse en alguien fuerte. Alguien capaz de sobrevivir en un mundo lleno de guerra.
Kaku no permitía que el niño jugara con los demás niños del pueblo. Creía que las risas y los juegos solo lo harían débil. En su lugar, lo obligaba a entrenar todos los días.
Cada mañana comenzaba con ejercicios de resistencia, estudio y entrenamiento con la espada.
Kage muchas veces intentaba escapar del entrenamiento. Solo quería jugar como cualquier otro niño de su edad. Pero cada vez que lo hacía, su padre lo castigaba.
El castigo siempre era el mismo.
Una semana entera de entrenamiento con la espada sin descanso.
Día tras día, bajo la nieve y el frío del reino de Fubuki, el pequeño Kage repetía los mismos movimientos una y otra vez.
Después de tres semanas de entrenamiento y estudio constantes, algo comenzó a cambiar en él.
El niño alegre y lleno de energía que alguna vez había sido...
Dejó de sonreír.
Kage entrenaba día tras día sin detenerse. Incluso cuando su cuerpo estaba al límite, su padre lo obligaba a continuar. Kaku decía que un guerrero debía ser capaz de resistir cualquier batalla, especialmente aquellas que se decidían por desgaste y resistencia.
Para fortalecerlo, Kaku comenzó un nuevo tipo de entrenamiento.
Cada día obligaba a Kage a rodear el reino diez veces corriendo. Si no lograba completar el recorrido, el castigo era claro: una semana entera entrenando con la espada sin descanso.
Cuando terminaba el entrenamiento físico del día, Kage aún no podía descansar. Debía sentarse a estudiar hasta que su padre regresara a casa. Solo después de eso podía dormir el tiempo que le quedara.
Los días pasaban uno tras otro bajo la misma rutina.
Hasta que finalmente llegó el cumpleaños de Kage.
Ese día, su padre decidió darle un regalo especial.
Desde pequeño, Kage había mostrado un gran interés por las katanas. Siempre que veía una, sus ojos brillaban de emoción. Por eso, Kaku decidió darle una.
Cuando Kage vio la espada, sus ojos se iluminaron por primera vez en mucho tiempo.
—Los próximos cinco meses la usarás para cazar —dijo Kaku con voz firme—. Será tu última lección. Después de completar este entrenamiento, entrarás en la escuela del reino hasta que cumplas los quince.
Kage sostuvo la katana con cuidado.
—Está bien, padre. Gracias por el regalo.
Kaku lo observó por un momento antes de responder.
—Úsala bien y solo cuando sea necesario. ¿Recuerdas lo que te conté cuando tenías cinco años?
Kage asintió.
—Sí, padre. Era sobre los chicos que reciben un poder de las deidades cuando cumplen dieciséis años, ¿verdad?