El Corazón Del Otoño: El Guardián Del Ámbar

Prólogo: El Grito de la Llama Apagada.

El aire en la sala del trono no solo estaba frío; estaba muerto.

Kael retrocedió, dejando caer la Piedra de Fuego que tanto le había costado conseguir. El brillo ámbar del artefacto parecía palidecer ante la negrura absoluta que ahora habitaba en los ojos de Lyra. Ella no se movía como una persona, sino como una sombra que recupera su forma.

—**¿Creíste que el amor de una sanadora sería suficiente para contenerme, hijo?** —La voz que salió de los labios de Lyra era una distorsión perfecta, una mezcla de la dulzura de ella y la crueldad de él.

Kael sintió que su corazón, purificado por el fuego de Lyra, se partía.
—Suéltala, padre. El trato era conmigo.

—**El trato ha cambiado** —dijo la Reina de Sombras, levantándose del trono—. **Ella es el recipiente perfecto. Su fuego es el combustible de mi nuevo invierno. Un invierno que no congelará el mundo, sino que lo hará marchitar hasta que no quede nada más que el eco de mi nombre.**

Un estallido de energía oscura lanzó a Kael contra las puertas de la sala. Antes de perder el conocimiento, vio a Lyra —o lo que quedaba de ella— caminar hacia la ventana. Donde ella tocaba el cristal, las flores de hielo se convertían en manchas de óxido y las hojas verdes de los jardines de abajo se tornaban instantáneamente marrones, cayendo como ceniza.

El Invierno había terminado. El **Otoño del Liche** acababa de comenzar




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