El Corazón Del Otoño: El Guardián Del Ámbar

Capítulo 4: El Tejedor De Brasas.

### I. El Refugio de la Llama Tenue

Kael abrió los ojos y lo primero que sintió fue el aroma a resina de pino y canela. Ya no estaba bajo el cielo naranja opresivo, sino en una cabaña excavada en las raíces de un árbol inmenso. Las paredes estaban cubiertas de frascos que brillaban con una luz dorada y suave.

Frente a él, el hombre de las túnicas azafrán avivaba un pequeño fuego en una chimenea de piedra.

—Bebe esto —dijo el anciano, entregándole un cuenco con un líquido espeso y ambarino—. No es veneno, aunque sabe a tierra vieja. Es lo único que detendrá el avance de la **Podredumbre Seca**.

Kael bebió. El calor que recorrió su garganta no era abrasador como su piedra, sino persistente y nutritivo.

### II. El Maestro Elian

—¿Quién eres? —preguntó Kael, notando que la marca gris en su cuello había dejado de picar, aunque seguía allí, como una cicatriz de carbón.

—Me llaman **Elian**, uno de los últimos **Tejadores de Brasas** de las Tierras del Ámbar —respondió el anciano—. He estado esperando a que alguien con tu olor cruzara el bosque. Hueles a escarcha antigua y a fuego purificado. Una mezcla peligrosa, joven Kael.

Elian se acercó y señaló la **Piedra de Fuego** que descansaba sobre una mesa.
—Esa piedra es un fragmento de sol, pero tú la usas como un mazo. En el Otoño, Kael, nada es absoluto. El fuego que consume demasiado rápido deja cenizas; el hielo que congela demasiado fuerte se quiebra. Para salvar a esa mujer, debes aprender el **Equilibrio del Ámbar**.

### III. La Visión en el Humo

Elian arrojó un puñado de polvo dorado al fuego. Las llamas cambiaron de forma, proyectando una imagen en el humo.

Kael vio el palacio de Ethel-Hiel. Lyra estaba sentada en el trono, pero su piel parecía ahora hecha de pergamino antiguo. A su alrededor, la gente de la ciudad no moría, pero caminaban como cáscaras vacías, entregando su energía vital a ella a través de hilos invisibles de color óxido.

—**Kyrin está "cosechando"** —explicó Elian con tristeza—. No busca destruir Aethelgard, busca convertirla en su huerto eterno. Si no lo detienes, Lyra dejará de ser una persona para convertirse en el nexo de una pesadilla que durará siglos.

### IV. El Primer Paso del Aprendizaje

Kael intentó levantarse, pero un mareo lo obligó a sentarse de nuevo.
—Tengo que ir al Sur. Tengo que encontrar el modo de separarlos.

—Ir al Sur tal como estás es suicidio —sentenció Elian—. Tus Perseguidores de Sombras pueden oler tu fuego a leguas. Debes aprender a **ocultar tu llama dentro del frío**, y tu frío dentro de la llama. El otoño es el velo entre ambos.

Elian le entregó un pequeño cristal opaco, del color de la miel.
—Tu primera lección: haz que este cristal brille sin usar la piedra. Usa el calor que Lyra dejó en tu sangre. Encuentra el centro del otoño en tu propio corazón.

Kael cerró los ojos. Por primera vez, no buscó el poder destructivo del hielo ni la furia del fuego. Buscó el recuerdo de Lyra, el calor de su mano y la paz de su mirada. El cristal emitió un pulso débil de luz ámbar.




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