El Corazón Del Otoño: El Guardián Del Ámbar

Capítulo 13: El Sueño Del Espejo Roto.

### I. El Ícaro en la Tormenta

A bordo del *Ícaro de Ámbar*, el sonido de los motores de vapor era un zumbido constante que intentaba arrullar el dolor de Kael. Sora lo había instalado en un camarote pequeño, lleno de mapas y herramientas. Sus heridas físicas habían sido vendadas con ungüentos de resina, pero la fatiga mágica era una losa sobre su espíritu.

Kael se quedó dormido con la Llave de Oro apretada contra su pecho. No fue un sueño tranquilo; fue un descenso.

### II. El Paisaje del Alma

Kael se encontró caminando por un jardín de cristal, similar al de Aethelgard, pero las flores no eran de hielo, sino de un fuego blanco que no quemaba. En el centro, sentada frente a un estanque de agua negra, estaba **Lyra**.

No era la Reina Gélida, ni el recipiente de Kyrin. Llevaba su túnica de sanadora, pero su imagen parpadeaba como una vela a punto de apagarse. Sus ojos eran grises y estaban llenos de una tristeza infinita.

—¿Lyra? —susurró Kael, temiendo que al hablar la imagen se disolviera.

—He usado cada gramo de mi voluntad para traerte aquí, Kael —dijo ella, su voz sonando como un eco lejano—. Él es... es más fuerte de lo que creíamos. No solo usa mi cuerpo; está devorando mis recuerdos. Ayer olvidé el color de las flores de tu hogar. Hoy he olvidado el sonido de tu risa.

### III. El Beso de la Advertencia

Kael corrió hacia ella e intentó abrazarla, pero sus manos atravesaron su cuerpo como si fuera humo.

—¡Tengo la Llave! —exclamó él con desesperación—. Voy hacia el Valle de los Gigantes. Conseguiré el Ámbar de la Tierra y te sacaré de esa prisión.

Lyra negó con la cabeza, una lágrima de luz corriendo por su mejilla.
—Kyrin te dejó escapar de Ocrea, Kael. Él quería que abrieras el Crisol. Él no puede tocar los objetos de la Tierra, pero **tú sí**. Te está usando como su perro de caza para encontrar el Ámbar. Si lo consigues y me lo traes, no me liberarás... le darás a él el poder de hacer que el Otoño sea eterno.

—¿Entonces qué debo hacer? —preguntó Kael, sintiendo que el suelo bajo sus pies empezaba a agrietarse.

—No vengas por mí hasta que hayas aprendido a **matar lo que amas** —dijo Lyra con una firmeza aterradora—. Si en el momento del ritual dudas, él ganará.

### IV. El Despertar Violento

La visión de Lyra comenzó a distorsionarse. Su rostro se alargó y su piel se volvió gris. Sus ojos se tornaron negros y una sonrisa cruel reemplazó su expresión de dolor.

—**Gracias por la ubicación, hijo** —rugió la voz de Kyrin desde el cuerpo de Lyra—. **El Valle de los Gigantes... un lugar encantador para un entierro.**

Kael despertó gritando, empapado en sudor frío. El camarote temblaba violentamente. No era por su pesadilla; el *Ícaro de Ámbar* estaba bajo ataque. Por la pequeña ventana circular, Kael vio alas inmensas, hechas de cuero seco y huesos de metal, rodeando el dirigible.

Sora pateó la puerta de su camarote, con su ballesta en mano.
—¡Arriba, chico de la profecía! ¡Tu madrastra nos ha enviado a los **Buitres de Óxido** y están intentando arrancar el casco del barco!

Kael se puso de pie, su mano buscando instintivamente la empuñadura de su espada. La advertencia de Lyra aún resonaba en sus oídos: *Matar lo que amas*.

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