El Corazón Del Otoño: El Guardián Del Ámbar

Capítulo 28: El Trono De Los Espejos Negros.

### I. Sangre sobre la Escarcha

Las puertas de roble y hierro del salón estallaron bajo la fuerza de la **Guardia del Ámbar**. Harek y sus hombres cargaron como arietes vivientes contra la **Guardia de Escarcha**. No hubo gritos de guerra, solo el sonido metálico de las espadas chocando y el crujido del hielo rompiéndose.

—¡Abran paso al Guardián! —rugió Harek, derribando a un caballero de hielo cuya armadura se desintegró en niebla fría.

Vala y sus supervivientes se movían como sombras, usando ballestas para derribar a los arqueros de las galerías superiores. En medio del caos, Kael avanzaba. No corría; cada paso era una lucha contra la rigidez que subía por su pecho.

### II. El Rostro del Vacío

Al final del salón, sobre el estrado real, el **Simulacro** aguardaba. Era una figura perfecta de Kyrin, tallada en un hielo tan oscuro que parecía absorber la luz de las antorchas. No se movía, pero el aire a su alrededor vibraba con una frecuencia que hacía que los dientes de Kael dolieran.

Cuando Kael puso un pie en el primer escalón del estrado, el Simulacro abrió los ojos. No eran ojos, sino dos grietas hacia el vacío.

—**Mírate** —la voz no salió de la boca de la estatua, sino de dentro de la cabeza de Kael—. **Un mártir de cristal. Has venido a salvar una ciudad que te odiará por lo que te has convertido.**

### III. El Duelo Mental

Kael alzó su brazo de ámbar, pero antes de que pudiera tocar el trono, el Simulacro levantó el **Cetro de Hielo**. Una onda de choque psíquico golpeó a Kael, lanzándolo a un plano de existencia gris.

Ya no estaba en el salón. Estaba en una versión distorsionada de Aethelgard, donde él era el Rey Liche y Lyra yacía muerta a sus pies.

—**Esto es lo que el Ámbar hará de ti, Kael** —siseó la sombra de su padre—. **Te dará el poder de salvarlos, pero te quitará la capacidad de sentirlos. Serás un dios de piedra mirando un mundo de hormigas.**

Kael sintió que su voluntad flaqueaba. El frío negro de su brazo derecho empezó a extenderse hacia su corazón. Por un momento, deseó rendirse, dejar que el hielo lo cubriera y detener el dolor de una vez por todas.

### IV. La Chispa del Equilibrio

—¡Kael! —el grito de Lyra rompió la ilusión.

Ella no estaba en el estrado; estaba luchando contra dos espectros cerca de los pilares, pero su conexión con él era un hilo de fuego azul que atravesaba la oscuridad. Kael recordó las palabras de Elian: *"El equilibrio no es la falta de conflicto, es la persistencia en el centro"*.

Kael no rechazó la oscuridad del Simulacro, ni el calor del Ámbar. Los aceptó ambos. Usó el dolor de su transformación como combustible. Con un rugido que sonó a metal desgarrado, rompió la parálisis mental y se abalanzó sobre el trono.

### V. El Contacto Final

El Simulacro intentó interponer el cetro, pero Kael lo apartó con su mano de carne, sufriendo quemaduras de frío instantáneas. Con su brazo derecho —el brazo de **Ámbar Negro**—, Kael agarró el respaldo del trono de Aethelgard.

El choque fue cataclísmico.

Una columna de energía ocre y negra se disparó hacia el techo, atravesando la cúpula de la ciudad. El Nudo de Hielo empezó a agrietarse. El Simulacro de Kyrin comenzó a derretirse, lanzando un alarido sordo que hizo estallar todos los vitrales del palacio.

Kael sintió que su alma estaba siendo succionada hacia el trono. Sus pies se solidificaron. Sus rodillas se convirtieron en cristal. El ámbar estaba sellando el trono, usándolo como un pararrayos para purificar la ciudad, pero el precio era que Kael se estaba convirtiendo en parte del mobiliario del palacio.

—¡Lyra! —logró gritar, mientras el oro subía por su garganta.

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