El Costo del Secreto

PROLOGO

EN ALGÚN LUGAR DE MÉXICO

—Hoy es el cumpleaños número 12 de Noah y Valentina. ¿No crees que es hora de contarles la verdad, Itzel?

—No, mamá, no creo que sea lo adecuado. Son muy jóvenes para entender y eso pasó hace mucho tiempo.

—Hija, los secretos tienen un costo y tarde o temprano la verdad va a salir a la luz, tienes que decirles.

—Lo tendré en cuenta.

Mi hermana y yo estábamos en el parque hablando sobre nuestro cumpleaños.

—Oye, Noah, ¿qué te gustaría recibir de cumpleaños? Tal vez este año yo le pida a mamá una nueva computadora para poder estudiar más sobre tecnología.

Le respondí de forma fría y cuestionándola:

—¡Ay, hermana!, siempre piensas en pura tecnología. ¿No deberías pensar en la moda de las chicas de tu edad, como qué chico te gusta o la ropa que está en tendencia?

Valentina me detuvo en seco, me interrumpió y me respondió con su tono de burla de siempre, como si fuera una niña de 10 años:

—Mira quién lo dice: el antisocial que no quiere tener amigos y a quien solo le gustan los mangas y la música.

A decir verdad, tiene razón mi hermana: no suelo relacionarme mucho con la gente, no es de mi agrado. Además, siempre veía a los niños de mi edad convivir con sus padres; aunque eso nunca fue un problema para mí, ya que tengo a mi hermana y a mi madre. Sobre mi padre nunca me interesó saber; tal vez solo era un vago y por eso mi madre no habla de él.

—Oye, Val, ya está anocheciendo. Creo que deberíamos regresar antes de que nuestra madre y la abuela se pongan locas.

—Sí, tienes razón, aunque no debería pasar nada, ya que solo somos unos simples mellizos.

Llegamos a la casa y mi madre y la abuela estaban preparando la comida para la fiesta de cumpleaños. A decir verdad, las fiestas no son muy de mi agrado; en cambio, a mi hermana sí le gustan, creo que es un poco narcisista.

—Muy bien, niños, vayan a bañarse y alístense porque sus tíos y sus primos no tardan en llegar.

Cuando terminamos de arreglarnos, bajamos al patio, donde todos nuestros familiares ya estaban esperando. Una de nuestras tías nos llevó un pastel bastante bonito. Cuando terminó la canción de cumpleaños, se escuchó un disparo al aire. Rápidamente nuestra madre, quien estaba a nuestro lado, se puso enfrente de nosotros. El sujeto que disparó parecía ser un hombre de unos 30 años; a simple vista, parecía alguien que intimidaba con su sola presencia. Detrás de él llegó mucha gente armada. El sujeto esperó a que todos se quedaran en silencio para poder hablar:

—Vaya, vaya... Pero quién diría que la gran general de las Fuerzas Especiales, Itzel, ahora sería una mujer de familia. Espero que no hayas olvidado la deuda que tienes conmigo, ya que mataste a mi querido hermano.

Miré a mi hermana, quien estaba asustada; ambos sabíamos qué pensaba el otro. ¿A qué se refiere ese sujeto con que nuestra madre mató a alguien? Además, ¿qué quiere decir con "general de las Fuerzas Especiales"? En este momento tenía muchas dudas que pasaban por mi mente, pero no era el lugar correcto para preguntar. Mi madre respondió con firmeza:

—¿Con qué derecho vienes a decir eso cuando tú y tu hermano eran unos criminales que solían cobrar piso a gente inocente que se gana la vida honradamente? Tu hermano trató de matar a un miembro de las Fuerzas Especiales y eso es un delito que se paga con la muerte.

Lo que dice mi madre es verdad. La época en la que la gente tenía miedo de salir por riesgo a ser secuestrada, la época donde los asesinatos y las guerras entre cárteles dominaban, era cosa del pasado. Pero aunque ya no pase como antes, eso no significa que los delitos hayan desaparecido. Había escuchado de eso en la escuela, pero no pensé que fuera real, ya que era la primera vez que veía sujetos armados.

De pronto, mi madre tiró la mesa al suelo y nos puso debajo de ella para cubrirnos. Lanzó una granada de humo que tenía escondida y rápidamente nos metió a mi hermana y a mí a la casa.

—Niños, quédense aquí y por nada del mundo vayan a salir.

—Pero, mamá, ¿quiénes son ellos y qué quieren contigo?

—Valentina, responderé tus preguntas luego, lo prometo. Noah, cuida a tu hermana.

—Sí, mamá.

Mi madre salió con un arma pequeña y empezó el fuego cruzado entre ella y la gente del tipo. Mientras mi hermana y yo fuimos a nuestro cuarto, las cosas afuera no mejoraban. Los invitados habían huido; bueno, era natural. De pronto, hubo un alto al fuego. Pensé que mamá había vencido a los demás, pero mi sorpresa fue al revisar por la ventana y ver que a mi madre la estaba rodeando la gente de aquel hombre.

—Vaya, creo que te has oxidado, general. Es común cuando llevas 11 años sin tener enfrentamientos desde aquella ocasión.

Mientras pasaba eso, Valentina y yo estábamos en el cuarto tratando de pensar en cómo ayudar.

—Noah, ¿qué hacemos? Mamá está rodeada y no hay nadie que la ayude.

—¡Ya lo sé, ya lo sé, estoy pensando!... ¡Ya sé! Val, utiliza el dron que te regaló mamá y dirígelo a la cara del sujeto.

—¡Ah, sí, claro, está bien!

Mi hermana rápidamente hizo lo que le pedí. El plan funcionó bien: el dron impactó de lleno en la cara del sujeto y, a pesar de que no fue un golpe letal, fue lo suficiente para que nuestra madre tomara su arma y se librara del resto.

—¡Sí! ¡El plan funcionó, Noah, muy bien hecho!



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En el texto hay: misterio accion drama secretos

Editado: 27.07.2026

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