El costurero de porcelana

.

Pagó, agradeció con una inclinación mínima de cabeza y se fue.
Y no volvió jamás.
Pero algo quedó.
Días después, mientras ordenaba el taller, Edrien movió uno de los maniquíes del fondo. Era antiguo, de porcelana clara, con rasgos finos, casi humanos. Al colocarlo junto a la ventana, la luz gris del exterior cayó sobre su rostro.
Edrien se quedó inmóvil.
El parecido no era exacto.
Pero era suficiente.
La misma inclinación del cuello.
La misma delicadeza inexplicable.
La misma tristeza quieta.
No dijo nada.
Siguió trabajando.
Al día siguiente, al entrar al taller, volvió a mirarlo.
Y por un instante —solo uno— tuvo la absurda certeza de que no estaba solo.

<3



#4844 en Novela romántica
#587 en Thriller
#215 en Suspenso

En el texto hay: psicológico.

Editado: 13.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.