El costurero de porcelana

Capítulo IX — Los ojos que no se cierran

Edrien comenzó a contar las horas.
No lo hacía con números, sino con velas. Una, dos, tres… las dejaba consumirse hasta la mitad antes de reemplazarlas, siempre en el mismo orden. No por superstición, se decía, sino por equilibrio. El taller necesitaba equilibrio.
Y Lys también.
Colocó una silla frente a la ventana. Desde ahí podía verla sin esfuerzo, sin tener que girar la cabeza. Desde ahí, el mundo quedaba fuera de su campo de visión.
—Así es mejor —dijo—. No me perderé nada.
Se convenció de que era una precaución temporal. Que pronto volvería a trabajar con normalidad, a salir al mercado, a dormir en su cama. Solo necesitaba asegurarse de que todo estaba… estable.
Las noches se volvieron largas. El sueño llegaba a ráfagas cortas, inquietas. Cada vez que cerraba los ojos, los abría de inmediato, como si temiera que algo cambiara en ese instante mínimo.
—Sigo aquí —murmuraba—. No te he dejado.

<3



#4844 en Novela romántica
#587 en Thriller
#215 en Suspenso

En el texto hay: psicológico.

Editado: 13.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.