El cuervo el gato y la bruja

Capitulo 18

El castillo permanecía en silencio.
La antigua oscuridad había desaparecido, pero nadie se atrevía a celebrar.
Morgana observaba aquella estrella roja que ardía sobre el cielo.
—¿Qué es? —preguntó.
Corvus bajó lentamente las alas.
—La primera estrella.
Adrián frunció el ceño.
—¿La primera?
—Antes de la luz existía el vacío. Y antes de las sombras existía algo todavía más antiguo.
El antiguo Rey de las Sombras levantó la mirada.
—La Estrella Roja.
Morgana se volvió hacia él.
—¿La conoces?
—La he temido durante mil años.
El Rey señaló el cielo.
—Ella creó la primera magia. Cuando los seres de este mundo aprendieron a utilizarla, la estrella comenzó a reclamarla para sí misma.
Asterion rugió desde el patio.
—¡Está descendiendo!
Una enorme grieta roja apareció en el cielo.
De ella comenzaron a caer fragmentos de luz oscura.
Cuando uno tocó el suelo, el castillo entero se estremeció.
Nox erizó el pelaje.
—Eso no me gusta.
Ébano se escondió detrás de Morgana.
—Por una vez estamos completamente de acuerdo.
Morgana tomó las tres reliquias.
La Corona de Espinas.
El Espejo de Plata.
La Llama Eterna.
Pero ninguna respondió.
—¿Por qué no funcionan?
Corvus la observó con gravedad.
—Porque fueron creadas para proteger el mundo de la oscuridad.
Morgana comprendió.
—Y esto no es oscuridad.
—Exactamente.
La estrella comenzó a crecer.
Su luz roja cubrió las montañas, los bosques y los pueblos lejanos.
Entonces una voz femenina resonó en el cielo:
—Guardianes... durante mil años han jugado con una magia que nunca les perteneció.
Morgana apretó los puños.
—¿Quién eres?
La voz respondió:
—Soy el origen.
El cielo se abrió por completo.
De la grieta descendió una figura vestida con un manto rojo. Tenía largos cabellos plateados y ojos completamente blancos.
Su presencia hizo que toda la magia del castillo desapareciera.
Morgana cayó de rodillas.
Adrián perdió la fuerza de las piernas.
Incluso Asterion inclinó la cabeza.
La mujer observó las tres reliquias.
—Devuélvanmelas.
Morgana levantó lentamente la mirada.
—No.
La mujer sonrió.
—Entonces aprenderás por qué los primeros guardianes me llamaban...
La Madre de la Magia.
Y con un simple movimiento de su mano, todas las llamas del mundo se apagaron.
La oscuridad volvió a cubrir la tierra.
Pero esta vez...
No había nacido de las sombras.
Había nacido de la magia misma.



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En el texto hay: brujas, cuervo, gato negro

Editado: 04.09.2026

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