El cuervo el gato y la bruja

Capitulo 23

El cielo estaba cubierto de estrellas.
Pero ninguna brillaba tanto como la que resplandecía sobre la frente de Morgana.
El Arquitecto permanecía frente a ella, inmóvil.
—Has despertado una magia que ningún guardián había conseguido despertar —dijo—. Pero el poder no demuestra que seas digna de conservarlo.
Morgana sostuvo su mirada.
—¿Qué quieres de mí?
El Arquitecto extendió ambas manos.
El mundo desapareció.
Morgana abrió los ojos y ya no estaba en el castillo.
Se encontraba en una enorme ciudad donde humanos y criaturas mágicas vivían juntos.
Dragones volaban entre las torres.
Brujas caminaban por las calles.
Los gatos del Eclipse eran venerados como guardianes.
Todo parecía perfecto.
Entonces la visión cambió.
Las criaturas comenzaron a pelear entre ellas.
Los humanos utilizaron la magia para conquistar territorios.
Los dragones incendiaron ciudades.
Las brujas levantaron ejércitos.
Finalmente, el mundo quedó reducido a cenizas.
Morgana observó horrorizada.
—¿Esto ocurrirá?
El Arquitecto apareció a su lado.
—Es una posibilidad.
—Entonces quitaré la magia.
—Eso salvaría al mundo de una guerra —respondió él—. Pero también destruiría todo lo hermoso que la magia ha creado.
Morgana guardó silencio.
No existía una respuesta sencilla.
Entonces escuchó una voz.
—Morgana.
Era Adrián.
La visión desapareció.
Ella volvió al castillo.
Adrián estaba frente a ella, junto a Nox, Ébano, Asterion, Corvus y la Madre de la Magia.
—¿Qué viste? —preguntó Adrián.
Morgana respondió:
—El futuro.
El Arquitecto observó a todos.
—Ahora cada uno verá el suyo.
Una luz blanca envolvió al grupo.
Adrián vio un mundo donde nunca había conocido la guerra.
Asterion vio un cielo lleno de dragones.
Nox y Ébano vieron una vida tranquila junto a Morgana.
Corvus vio su vida como humano.
Y la Madre de la Magia vio un universo donde nadie había robado su creación.
Todos tuvieron la oportunidad de elegir aquello que más deseaban.
Pero uno por uno regresaron.
Adrián fue el primero.
—No quiero una vida perfecta si para conseguirla tengo que abandonar a quienes amo.
Asterion inclinó la cabeza.
—Prefiero un mundo imperfecto donde pueda elegir mi propio camino.
Nox miró a Ébano.
—Y yo no pienso dejar a nuestra bruja.
—Ni yo —respondió Ébano.
Finalmente, Corvus regresó.
Ya no tenía cuerpo de cuervo.
Frente a Morgana apareció un hombre de cabello oscuro y ojos plateados.
Era Eldric.
Su verdadera forma.
Morgana sonrió.
—Por fin.
Eldric inclinó la cabeza.
—La prueba ha terminado.
Todos miraron al Arquitecto.
Por primera vez, su expresión había cambiado.
No parecía enfadado.
Parecía orgulloso.
—Han comprendido algo que yo olvidé hace mucho tiempo.
Morgana dio un paso adelante.
—¿Qué?
El Arquitecto respondió:
—La magia no necesita ser perfecta.
Necesita tener libertad.
La estrella sobre la frente de Morgana brilló.
Las tres reliquias descendieron nuevamente.
Y el Arquitecto comenzó a desaparecer entre la luz.
Pero antes de marcharse, miró a Morgana.
—Guárdala bien, nueva guardiana.
—Lo haré.
La grieta del cielo comenzó a cerrarse.
La guerra había terminado.
La magia había elegido su nuevo hogar.
Y el mundo estaba a punto de comenzar una nueva era.
Pero Morgana aún no sabía que una última profecía permanecía oculta en el Libro de los Cuervos.
Una profecía que hablaba de ella.
Y de un destino que todavía no había comenzado.



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En el texto hay: brujas, cuervo, gato negro

Editado: 04.09.2026

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