La mañana llegó al Castillo de la Noche Eterna.
Por primera vez, sus torres negras estaban cubiertas de flores y la luz del sol atravesaba las antiguas ventanas.
Morgana caminaba por los pasillos junto a Adrián.
Nox y Ébano iban delante de ellos, discutiendo sobre quién había sido más valiente durante la batalla.
—Fui yo —dijo Nox.
—Mentira —respondió Ébano—. Tú te escondiste detrás de Asterion.
—¡Era una estrategia!
Morgana sonrió.
Por primera vez en mucho tiempo, se sentía en paz.
Pero esa tranquilidad duró poco.
Al entrar en la antigua biblioteca, encontraron el Libro de los Cuervos abierto sobre el pedestal.
Sus páginas pasaban solas.
—Yo no lo abrí —dijo Morgana.
Eldric apareció detrás de ella.
—Entonces el libro quiere mostrarte algo.
Una página completamente negra apareció ante ellos.
Poco a poco comenzaron a surgir letras plateadas.
Morgana leyó en voz alta:
"Cuando la última guardiana despierte, el mundo será salvado de la oscuridad y la magia encontrará un nuevo hogar. Pero cuando la estrella plateada aparezca por segunda vez, la guardiana deberá elegir entre el mundo que ama y aquello que ama por encima de todo."
Adrián frunció el ceño.
—¿Qué significa?
Nadie respondió.
La siguiente página comenzó a llenarse de imágenes.
Morgana vio el bosque.
Vio el Castillo de la Noche Eterna.
Vio a sus padres.
Vio a Adrián.
Y finalmente se vio a sí misma frente a una enorme puerta.
Al otro lado de ella había una luz dorada.
Una voz susurró:
—Solo tú puedes abrirla.
Morgana retrocedió.
—¿Qué hay detrás?
Eldric palideció.
—La Puerta del Primer Mundo.
—¿Qué es eso?
—El lugar donde nació toda la magia.
Adrián tomó su mano.
—Entonces iremos juntos.
Morgana lo miró.
—La profecía dice que tendré que elegir.
—No me importa lo que diga una profecía.
Adrián sonrió.
—Tú decides tu destino.
Morgana sintió una extraña calidez en el pecho.
Pero antes de que pudiera responder, el Libro de los Cuervos volvió a escribir.
Una última frase apareció sobre la página:
"La puerta se abrirá cuando la guardiana encuentre aquello que su corazón ha estado buscando."
Morgana se quedó completamente inmóvil.
Nox levantó una ceja.
—Eso suena importante.
Ébano asintió.
—Mucho.
Morgana cerró lentamente el libro.
Sabía que la aventura todavía no había terminado.
Pero ahora había algo que la inquietaba más que cualquier monstruo:
¿Qué estaba buscando realmente su corazón?
Y, sin que ninguno de ellos lo supiera, en lo alto de una montaña distante...
Una pequeña puerta dorada acababa de aparecer.