El cuervo el gato y la bruja

Capitulo 30

El viaje comenzó al amanecer.
Morgana, Adrián, su madre, Eldric, Nox, Ébano y Asterion dejaron atrás la ciudad dorada y emprendieron el camino hacia las montañas.
El mapa que había aparecido en el cielo seguía brillando sobre la palma de Morgana.
—El santuario está detrás de aquella cascada —dijo.
Asterion observó las montañas.
—Nadie ha llegado allí en cientos de años.
—Entonces seremos los primeros —respondió Adrián.
Después de varias horas de viaje, llegaron al lugar indicado.
Una enorme cascada descendía desde las nubes.
Pero el agua no era transparente.
Era plateada.
Cada gota parecía contener una pequeña estrella.
Morgana se acercó.
La estrella de su frente comenzó a brillar.
De pronto, la cascada se separó.
Detrás apareció un enorme camino de cristal.
—El santuario nos está dejando entrar —susurró su madre.
Todos avanzaron.
Al final del camino encontraron una puerta circular cubierta de constelaciones.
En el centro había una inscripción:
"Solo aquel que esté dispuesto a entregar su mayor deseo podrá encontrar el corazón de las estrellas."
Morgana miró a Adrián.
—Otra prueba.
—Esta vez no estás sola —respondió él.
La puerta se abrió.
Dentro había una sala completamente oscura.
En el centro flotaba una esfera de luz.
Morgana dio un paso.
Entonces escuchó una voz.
—Morgana...
Se quedó inmóvil.
Era la voz de su padre.
—Si quieres encontrarme, tendrás que elegir.
La sala se llenó de imágenes.
Morgana vio a su padre libre.
Vio a su madre junto a él.
Vio a Adrián sonriendo.
Vio a Nox y Ébano jugando.
Vio un futuro donde todos estaban a salvo.
Pero después apareció otra imagen.
El mundo entero siendo destruido por el Vacío.
La voz volvió a hablar:
—Puedes salvar a tu familia...
La luz cambió.
—O puedes salvar al mundo.
Morgana cerró los ojos.
Una lágrima cayó sobre el suelo de cristal.
—No aceptaré esa elección.
La voz guardó silencio.
—¿Qué dijiste?
Morgana levantó la mirada.
—No voy a elegir entre las personas que amo y el mundo.
Adrián se acercó.
—Porque encontraremos otra solución.
Nox y Ébano se colocaron a ambos lados de Morgana.
Asterion extendió sus alas.
Su madre tomó su mano.
Eldric sonrió.
La esfera de luz comenzó a crecer.
Entonces una figura apareció dentro de ella.
Morgana contuvo la respiración.
—¡Papá!
El hombre levantó lentamente el rostro.
—Sabía que encontrarías el camino.
Morgana corrió hacia él, pero una barrera de luz los separaba.
—¡Déjame llegar hasta ti!
Su padre sonrió.
—Todavía no.
—¿Por qué?
—Porque el Corazón de las Estrellas no es una reliquia.
La esfera comenzó a abrirse.
Dentro apareció una pequeña estrella dorada.
—Es una persona.
Morgana sintió un escalofrío.
—¿Quién?
Su padre la miró directamente a los ojos.
—Tú.
La estrella de Morgana brilló con una fuerza cegadora.
Y el santuario entero comenzó a despertar



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En el texto hay: brujas, cuervo, gato negro

Editado: 04.09.2026

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