El cuervo el gato y la bruja

Capitulo 32

Morgana cayó.
No había suelo.
No había cielo.
Solo un inmenso vacío cubierto de estrellas.
—¿Dónde estoy? —susurró.
Una voz respondió detrás de ella.
—En el lugar donde comenzó tu historia.
Morgana se giró.
La niña que había visto en sus recuerdos estaba allí.
Pero ahora parecía mayor.
Llevaba una corona de plata y un vestido cubierto de constelaciones.
—¿Quién eres? —preguntó Morgana.
La joven sonrió.
—Soy Lyra, la primera guardiana.
Morgana sintió un escalofrío.
—¿Y qué tienes que ver conmigo?
Lyra se acercó.
—Todo.
Extendió una mano y el espacio se llenó de imágenes.
Morgana vio el nacimiento de la magia.
Vio a la Madre de la Magia.
Vio al Arquitecto.
Vio al primer Rey de las Sombras.
Y después vio algo que jamás había conocido.
Una niña pequeña sosteniendo una estrella entre sus manos.
Era Lyra.
—Cuando nació la magia —explicó—, alguien tuvo que protegerla de aquellos que querían utilizarla para dominar el mundo.
Morgana comprendió.
—Tú fuiste la primera guardiana.
—Sí.
—Entonces, ¿por qué desapareciste?
La sonrisa de Lyra se apagó.
—Porque para salvar el mundo tuve que dividir mi esencia.
Una parte permaneció conmigo.
La otra...
Lyra tocó el pecho de Morgana.
—Nació en ti.
Morgana retrocedió.
—¿Quieres decir que soy tu reencarnación?
—No exactamente.
Lyra negó con la cabeza.
—Eres mi heredera. La última parte de mí que continúa viviendo.
La marca negra de la palma de Morgana comenzó a arder.
Lyra la observó con preocupación.
—El Vacío descubrió tu existencia hace mucho tiempo.
—¿Por qué me teme?
—Porque tú posees algo que él jamás podrá tener.
—¿Qué?
Lyra sonrió.
—La capacidad de elegir.
De repente, el cielo se oscureció.
La voz del Vacío resonó por todo el espacio.
—¡Basta!
Una enorme sombra apareció detrás de Lyra.
Morgana levantó su bastón.
—No voy a dejar que te lleve.
Lyra la miró.
—No tienes que protegerme.
—¿Entonces qué hago?
—Protégelos.
Morgana pensó en Adrián.
En sus padres.
En Nox y Ébano.
En Asterion.
En Eldric.
En todos aquellos que habían confiado en ella.
La estrella de su frente comenzó a brillar.
—Ya entiendo.
Morgana extendió la mano hacia la sombra.
—Tú no eres mi destino.
El Vacío rugió.
—¡Yo soy aquello que existe antes que todo!
Morgana respondió:
—Y yo soy aquello que puede elegir qué viene después.
Una explosión de luz atravesó el abismo.
La marca negra comenzó a desaparecer.
Pero antes de desvanecerse completamente, el Vacío susurró:
—Entonces nos veremos en el lugar donde todo comenzó.
Morgana abrió los ojos.
Estaba nuevamente en el Santuario.
Adrián estaba arrodillado junto a ella.
—¡Morgana!
Ella respiró profundamente.
Su padre la abrazó.
—¿Qué viste?
Morgana miró la estrella sobre su mano.
Ahora brillaba con una pequeña luz dorada.
—La verdad.
Todos guardaron silencio.
Morgana levantó la mirada.
—Tenemos que regresar al lugar donde nació la magia.
Eldric palideció.
—El Primer Mundo...
Morgana asintió.
—Allí nos espera el Vacío.
Y esta vez no pensaba huir.



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En el texto hay: brujas, cuervo, gato negro

Editado: 04.09.2026

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