El Santuario de las Estrellas quedó atrás.
Morgana avanzaba junto a Adrián, sus padres, Eldric, Nox, Ébano y Asterion.
Sobre sus cabezas, las estrellas formaban un camino.
—Ese es el camino hacia el Primer Mundo —dijo Eldric.
Morgana observó el cielo.
—¿Cómo llegaremos allí?
Su padre señaló una montaña.
—En la cima existe una puerta que solo puede abrirse con el Corazón de las Estrellas.
Subieron durante horas.
Cuando finalmente llegaron a la cima, encontraron una enorme puerta de piedra cubierta de símbolos antiguos.
Morgana colocó la mano sobre ella.
La estrella de su frente brilló.
La puerta se abrió.
Al otro lado no había una habitación.
Había un universo.
Miles de estrellas flotaban a su alrededor. Ríos de luz atravesaban el espacio y enormes islas flotaban en un cielo dorado.
Nox abrió los ojos con asombro.
—Esto es increíble.
Ébano movió la cola.
—Y un poquito aterrador.
Asterion extendió las alas.
—Estamos en el lugar donde nació nuestra magia.
Morgana dio un paso adelante.
Entonces escuchó una voz.
—Por fin has llegado.
El Vacío apareció frente a ellos.
Pero ya no tenía la forma de una sombra.
Ahora parecía un hombre vestido completamente de negro.
Sus ojos eran dos pequeñas estrellas apagadas.
Morgana levantó su bastón.
—Terminemos esto.
El Vacío sonrió.
—Todavía no comprendes.
—¿Qué?
—Yo no vine a destruir la magia.
Morgana frunció el ceño.
—Entonces, ¿por qué has hecho todo esto?
El Vacío señaló el corazón del universo.
Allí flotaba una enorme esfera dorada.
—Porque esa esfera está muriendo.
Todos quedaron en silencio.
—Si el Primer Corazón muere —continuó el Vacío—, toda la magia desaparecerá.
Morgana miró a sus padres.
—¿Es verdad?
Su madre asintió lentamente.
—Sí.
El Vacío extendió una mano.
—Solo tú puedes salvarlo.
Morgana se acercó.
—¿Y qué tengo que hacer?
El Vacío la miró directamente.
—Entregar tu magia.
Adrián dio un paso adelante.
—¡No!
Morgana permaneció inmóvil.
El Primer Corazón comenzó a apagarse.
Una estrella desapareció.
Después otra.
Y otra.
Morgana comprendió que el tiempo se estaba acabando.
Miró a todos sus seres queridos.
Después miró la esfera dorada.
Y tomó una decisión.
—Si mi magia puede salvar este mundo...
Morgana levantó la mano.
—Entonces la entregaré.
Adrián la miró horrorizado.
—Morgana...
Ella sonrió.
—No tengas miedo.
Pero justo cuando la magia comenzó a abandonar su cuerpo, Nox y Ébano corrieron hacia ella.
Sus ojos brillaron.
—¡No estás sola! —gritó Nox.
Y desde el cielo comenzaron a descender miles de luces.
La magia de todo el mundo estaba regresando al Primer Mundo.
Morgana abrió los ojos.
—¿Qué está pasando?
Eldric sonrió.
—Has cometido un error, Vacío.
El Vacío retrocedió.
—¿Qué?
—Morgana no tiene que entregar su magia.
Todos pueden compartirla.
El Primer Corazón comenzó a brillar nuevamente.
Y por primera vez, el Vacío pareció sentir miedo.