El cuervo el gato y la bruja

Capitulo 36

La celebración había terminado.
El castillo estaba en silencio y todos dormían, pero Morgana permanecía despierta junto a una ventana.
En su palma todavía brillaba la pequeña chispa del Vacío.
—No todo lo que termina es un final...
Las palabras de Lyra seguían dando vueltas en su cabeza.
De pronto, la chispa se elevó.
Una línea de luz negra apareció frente a Morgana y comenzó a dibujar un símbolo en el aire.
Era una puerta.
—¿Otra vez? —susurró.
La puerta se abrió.
Al otro lado había un reino completamente desconocido.
No había árboles.
No había montañas.
Solo un enorme océano de estrellas y, en medio de él, un palacio suspendido en el vacío.
Morgana dio un paso atrás.
Entonces escuchó pasos.
Adrián apareció detrás de ella.
—Sabía que no estabas dormida.
Morgana sonrió.
—¿Cómo lo supiste?
—Porque cada vez que dices que todo está bien, significa que algo no está bien.
Ella soltó una pequeña risa.
—Hay una puerta.
Adrián miró hacia ella.
—¿Y qué hay detrás?
—No lo sé.
Nox y Ébano aparecieron corriendo.
—¿Una puerta misteriosa? —preguntó Nox.
—Definitivamente tenemos que entrar —añadió Ébano.
Asterion también despertó y se acercó.
Morgana respiró profundamente.
—Esta vez no iremos solos.
Al amanecer, todos atravesaron la puerta.
El reino al otro lado era impresionante.
Grandes islas flotaban sobre un océano de estrellas. Criaturas desconocidas volaban entre ellas y enormes torres de cristal se elevaban hacia un cielo completamente violeta.
Pero nadie parecía vivir allí.
Hasta que llegaron al palacio.
Las puertas se abrieron solas.
Dentro encontraron un enorme salón.
En el centro había un trono vacío.
Sobre él descansaba una corona negra cubierta de pequeñas estrellas.
Eldric se acercó lentamente.
—Conozco este símbolo.
Morgana lo miró.
—¿De quién es?
Eldric palideció.
—De la Reina de los Mundos Perdidos.
Adrián frunció el ceño.
—¿Quién es ella?
Antes de que Eldric pudiera responder, una voz femenina resonó por todo el palacio.
—Alguien que lleva mucho tiempo esperando a Morgana.
Las puertas se cerraron.
Una mujer apareció en lo alto de las escaleras.
Llevaba un vestido negro y una corona de estrellas.
Pero lo más inquietante eran sus ojos.
Eran exactamente iguales a los de Morgana.
La mujer sonrió.
—Por fin has regresado a mí.
Morgana levantó su bastón.
—Yo nunca he estado aquí.
La mujer bajó lentamente las escaleras.
—Tú no.
Se detuvo frente a ella.
—Pero otra versión de ti sí.
Morgana sintió un escalofrío.
—¿Qué quieres decir?
La reina sonrió.
—Que existen otros mundos, Morgana.
Hizo una pausa.
—Y en uno de ellos...
tú eres la villana.
El silencio cayó sobre el palacio.
Morgana miró a Adrián.
La aventura acababa de cambiar para siempre.



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En el texto hay: brujas, cuervo, gato negro

Editado: 04.09.2026

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