El cuervo el gato y la bruja

Capitulo 39

El portal se cerró detrás de ellos.
Morgana miró a su alrededor.
El mundo de su otra versión era completamente diferente.
El cielo estaba cubierto de nubes rojas. Las montañas habían sido destruidas y enormes grietas atravesaban la tierra.
A lo lejos, un castillo negro se alzaba sobre una ciudad en ruinas.
—Este era mi hogar —dijo la otra Morgana.
Su voz estaba llena de tristeza.
Morgana observó las calles.
—¿Qué ocurrió aquí?
—Cuando obtuve la corona, pensé que podía proteger a todos. Pero el poder terminó convirtiéndose en miedo.
Adrián miró a la otra Morgana.
—¿Y quién provocó todo esto?
Ella señaló el castillo.
—Él.
Una figura apareció sobre las murallas.
Era un hombre vestido con una armadura plateada.
Morgana sintió un escalofrío.
—¿Quién es?
La otra Morgana apretó los puños.
—Mi antiguo consejero.
El hombre comenzó a aplaudir lentamente.
—Qué conmovedor.
Su voz resonó por todo el reino.
—Las dos hermanas finalmente se han reunido.
La otra Morgana levantó su espada.
—¡Tú!
El hombre sonrió.
—Yo solo hice lo necesario.
Morgana dio un paso adelante.
—¿Qué hiciste?
—Separé dos destinos.
El hombre levantó una mano.
Una imagen apareció en el cielo.
Morgana vio a dos niñas.
Las mismas dos niñas que había visto anteriormente.
—Ellas nacieron juntas —explicó el hombre—, pero necesitábamos saber cuál sería capaz de controlar la magia absoluta.
La otra Morgana comprendió.
—Nos utilizaste.
—Exactamente.
Morgana sintió rabia.
—¿Para qué?
El hombre miró hacia el cielo.
—Para crear una guardiana perfecta.
Entonces una enorme sombra apareció detrás de él.
El Vacío.
—Pero cometí un error —continuó—. Ninguna de las dos era perfecta.
El hombre señaló a Morgana.
—Porque tú aprendiste a compartir el poder.
Después señaló a su hermana.
—Y ella aprendió a sobrevivir.
Las dos Morgana se miraron.
El hombre sonrió.
—Juntas poseen exactamente lo que necesito.
El Vacío comenzó a descender.
La otra Morgana levantó su espada.
—No tendrás nuestro poder.
Morgana se colocó a su lado.
—Ni nuestros mundos.
Adrián levantó la Espada del Alba.
Nox y Ébano se transformaron en sus formas de felinos de luz.
Asterion abrió las alas.
La batalla estaba a punto de comenzar.
Pero entonces el hombre reveló su verdadero rostro.
Morgana quedó paralizada.
—No...
El hombre tenía los mismos ojos que su padre.
La otra Morgana susurró:
—Es imposible.
Él sonrió.
—No lo es.
Y pronunció una frase que hizo que ambas hermanas sintieran que el mundo se detenía:
—Yo soy el padre que ambas creyeron haber perdido.



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En el texto hay: brujas, cuervo, gato negro

Editado: 04.09.2026

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