El cuervo el gato y la bruja

Capitulo 42

El cielo había recuperado su color.
Las nubes rojas desaparecieron y, sobre el reino, comenzaron a brillar miles de estrellas.
Morgana contempló la nueva constelación.
Dos mujeres sosteniendo una pequeña estrella.
—Somos nosotras —susurró.
Su hermana se colocó a su lado.
—Dos mundos. Dos vidas. Pero la misma sangre.
Su padre se acercó lentamente.
—Ahora pueden elegir qué hacer con sus destinos.
La otra Morgana miró hacia su reino.
Las ciudades comenzaban a reconstruirse.
Los dragones regresaban a las montañas.
Las criaturas mágicas salían de sus escondites.
—Yo quiero quedarme aquí —dijo—. Este mundo necesita alguien que lo ayude a sanar.
Morgana sonrió.
—Entonces tendrás que aprender a ser reina sin convertirte en tirana.
Su hermana soltó una pequeña risa.
—Eso será difícil.
—Pero no estarás sola.
Morgana extendió la mano.
Ambas se abrazaron.
Adrián observó la escena con una sonrisa.
Nox se acercó a Ébano.
—¿Crees que ahora tendremos dos Morgana?
Ébano suspiró.
—Eso significa el doble de problemas.
—Y el doble de comida.
—Eso sí me gusta.
Todos rieron.
Pero la alegría duró poco.
La estrella negra que había quedado en la palma de Morgana comenzó a brillar.
Ella frunció el ceño.
—¿Qué sucede?
Eldric se acercó.
—No lo sé.
La estrella proyectó una imagen en el aire.
Era un mapa.
Mostraba dos mundos unidos por una línea de luz.
Y en el centro aparecía un tercer lugar.
Uno que ninguno de ellos había visto antes.
Su padre palideció.
—Ese lugar no debería existir.
Morgana lo miró.
—¿Qué es?
Él tardó unos segundos en responder.
—El Mundo Intermedio.
Adrián preguntó:
—¿Qué hay allí?
Su padre observó el mapa.
—Todo aquello que fue olvidado.
Morgana sintió un escalofrío.
—¿Personas?
—Personas.
—¿Criaturas?
—Criaturas.
Eldric añadió:
—Y también magia que desapareció de nuestros mundos.
Morgana comprendió que aquello podía ser peligroso.
—¿Por qué apareció ahora?
Su padre la miró directamente.
—Porque cuando el Vacío cambió, abrió una puerta que llevaba miles de años cerrada.
La puerta apareció detrás de ellos.
Era enorme.
Antigua.
Y estaba cubierta de símbolos que parecían moverse.
Morgana miró a Adrián.
Él tomó su mano.
—Supongo que todavía no hemos terminado.
Ella sonrió.
—Parece que no.
Su hermana se acercó.
—Esta vez voy contigo.
Morgana la miró sorprendida.
—¿Y tu reino?
—Puede esperar unos días.
Nox levantó una pata.
—Yo voto por ir.
Ébano levantó la otra.
—Yo también.
Asterion abrió las alas.
—Entonces partiremos al amanecer.
Morgana miró una última vez el cielo.
Dos mundos habían sido salvados.
Pero ahora una nueva puerta se había abierto.
Y detrás de ella esperaba un mundo lleno de secretos.
Morgana dio un paso hacia la puerta.
—Vamos.
La puerta se abrió.
Y una voz desconocida susurró desde el otro lado:
—Bienvenidas, hijas de la magia.



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En el texto hay: brujas, cuervo, gato negro

Editado: 04.09.2026

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