El cuervo el gato y la bruja

Capitulo 50

La oscuridad los envolvió.
Morgana cayó sin saber dónde estaba.
Intentó gritar, pero no escuchó su propia voz.
Entonces una mano tomó la suya.
—¡Morgana!
Era Adrián.
—Estoy aquí.
Ella respiró aliviada.
A su alrededor aparecieron los demás: su hermana, Lyra, Elara, sus padres, la Reina de Cristal, Asterion, Nox y Ébano.
Todos estaban dentro del enorme corazón del Devorador.
Pero aquel lugar no parecía un corazón.
Parecía un universo.
Había estrellas flotando en todas direcciones y pequeños mundos suspendidos en el vacío.
—¿Qué es este lugar? —preguntó la otra Morgana.
Lyra respondió:
—El lugar donde guarda todo lo que ha consumido.
Morgana observó los mundos atrapados.
Había ciudades.
Bosques.
Océanos.
Millones de criaturas.
Todas estaban dormidas.
—Tenemos que liberarlas.
Elara señaló una enorme esfera dorada.
—Ahí está su corazón.
En el centro del universo flotaba una esfera negra rodeada de cadenas.
Morgana dio un paso adelante.
Entonces escuchó una voz.
—¿Por qué intentas salvarlos?
El Devorador apareció frente a ella.
Ya no parecía gigantesco.
Era un hombre de apariencia tranquila.
—Porque tienen derecho a existir.
Él la observó con curiosidad.
—¿Y qué te hace pensar que tú tienes ese derecho?
Morgana quedó en silencio.
El Devorador continuó:
—Todos ustedes consumen. Comen. Crecen. Utilizan magia. Destruyen.
Morgana comprendió.
—Tienes miedo.
El rostro del Devorador cambió.
—Yo no siento miedo.
—Sí lo sientes.
Morgana se acercó.
—Tienes miedo de desaparecer.
El Devorador retrocedió.
—¡Cállate!
El universo tembló.
Morgana no se movió.
—Todos los seres que hemos conocido tenían miedo de estar solos.
Miró a Lyra.
Después a su hermana.
—El Vacío.
Miró a Elara.
—Lyra.
Y finalmente al Devorador.
—Tú.
La criatura guardó silencio.
Morgana extendió la mano.
—No tienes que consumir mundos para demostrar que existes.
El Devorador la miró.
—¿Qué me ofreces?
Morgana sonrió.
—Un lugar.
La criatura comenzó a temblar.
Las cadenas alrededor de su corazón comenzaron a romperse.
Pero una de ellas permaneció intacta.
Una cadena negra.
Morgana frunció el ceño.
—¿Qué es eso?
Elara se acercó.
—No es una cadena.
La niña tocó la esfera dorada.
—Es una puerta.
La puerta comenzó a abrirse.
Del otro lado apareció una figura.
Todos quedaron paralizados.
Morgana reconoció el rostro inmediatamente.
Era Lyra.
Pero no la Lyra que estaba junto a ellos.
Esta llevaba una corona negra y sostenía una espada cubierta de sombras.
La verdadera Lyra palideció.
—No...
La otra Lyra sonrió.
—Hola, hija mía.
Morgana levantó su bastón.
—¿Quién eres?
La mujer respondió:
—La versión de Lyra que existió antes de que ella aprendiera a amar.
El Devorador retrocedió.
—Tú...
La mujer levantó su espada.
—Yo fui quien te creó.
Morgana sintió que el corazón le golpeaba con fuerza.
La verdadera batalla todavía no había comenzado.



#1631 en Fantasía
#318 en Magia
#711 en Personajes sobrenaturales

En el texto hay: brujas, cuervo, gato negro

Editado: 04.09.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.