El corazón del Devorador comenzó a cerrarse.
Los mundos que habían permanecido atrapados durante siglos regresaban lentamente a sus lugares.
Morgana observaba el espectáculo en silencio.
Habían ganado.
Pero la puerta seguía abierta.
Una luz blanca atravesaba la oscuridad.
Y aquella voz volvió a escucharse:
—Morgana... debes elegir.
Adrián se acercó.
—No tienes que hacerlo sola.
Morgana asintió.
—Lo sé.
Atravesó la puerta.
Al otro lado encontró un lugar completamente blanco.
No había cielo ni suelo.
Solo una enorme estrella suspendida frente a ella.
Dentro de aquella estrella apareció Lyra.
—Has llegado al final del camino.
Morgana negó con la cabeza.
—No creo que sea el final.
Lyra sonrió.
—Tienes razón.
La estrella comenzó a dividirse.
En un lado apareció la imagen de Morgana viviendo junto a Adrián, sus padres y sus amigos.
En el otro apareció otro futuro.
Morgana estaba sola.
Pero era inmensamente poderosa.
Podía controlar todos los mundos.
—Puedes tener todo el poder que quieras —dijo Lyra—. O puedes renunciar a él y vivir una vida normal.
Morgana contempló ambas posibilidades.
Por un instante pensó en todo lo que había sufrido.
En las batallas.
En las pérdidas.
En el miedo.
Después recordó algo.
Adrián tomando su mano.
Su madre abrazándola.
Su padre regresando.
Nox y Ébano acompañándola.
Elara sonriendo.
Su hermana luchando a su lado.
Morgana sonrió.
—No quiero gobernar los mundos.
Lyra la observó.
—¿Entonces qué quieres?
—Quiero vivir en ellos.
La estrella comenzó a brillar.
—¿Y tu poder?
Morgana miró sus manos.
—No necesito tenerlo todo para ser feliz.
La luz desapareció.
Cuando Morgana abrió los ojos, estaba nuevamente junto a los demás.
Adrián corrió hacia ella.
—¡Morgana!
Ella lo abrazó.
—Estoy bien.
Su hermana se acercó.
—¿Qué elegiste?
Morgana sonrió.
—Elegí no ser una reina.
La otra Morgana soltó una carcajada.
—Entonces tenemos algo en común.
Lyra apareció detrás de ellas.
Ya no tenía sombras en los ojos.
—Ahora sí terminó.
Elara tomó su mano.
—¿De verdad?
Lyra miró el cielo.
—Sí.
El Devorador, convertido en una inmensa constelación, iluminaba los mundos desde la distancia.
La magia había encontrado su equilibrio.
Morgana contempló a todos sus seres queridos.
Por primera vez, sintió que podía respirar sin miedo.
Pero entonces una pequeña estrella cayó del cielo.
Morgana la atrapó.
Dentro de ella apareció una última imagen.
Un libro.
Antiguo.
Cerrado.
En su portada estaba escrito:
LA HISTORIA DE LA PRIMERA GUARDIANA
Morgana miró a Lyra.
—¿Qué es esto?
Lyra sonrió.
—El comienzo de otra historia.
Morgana abrió el libro.
La primera página estaba completamente en blanco.
Hasta que aparecieron lentamente unas palabras:
"Cuando la última guardiana creyó que todo había terminado, descubrió que la magia aún guardaba un secreto."
Morgana levantó la mirada.
Adrián sonrió.
—¿Lista para otra aventura?
Ella cerró el libro.
—Siempre.
Y bajo un cielo lleno de estrellas, la nueva era de la magia comenzó.