El Culto de la Serpiente

Capítulo 6

El cabello de un tono blanco pulcro, suave y lacio cayendo en proporciones perfectas hasta el suelo. Adornando un rostro ligero con ojos rasgados azules tan hermosos como el cielo despejado. Unos labios de un rosa pálido en una piel clara como la misma nieve. El kimono también incoloro con pequeñas flores azules adornandolo, la hacían ver como una muñeca de porcelana delicada. Sus largas uñas, trasparentes como el hielo, se clavaron en la cabeza de Grey y con suma calma peinó alguno cabellos negros fuera de lugar.. Segundos después, levantó la cabeza depositando un casto beso en las mejillas. Al despegar sus labios de la piel, el aire alrededor de los presentes se volvió frío y las flores que servían como centro de mesa quedaron inexplicablemente congeladas

— Je... jefa — la voz de Grey escapó de su boca temblorosa y algo nerviosa — ¿Qué haces aquí?

— Acaso, ¿te molesta ver a tu madre, niño malcriado?

—¿Madre? — A Dortie le costó un segundo digerirlo. La mujer que poseía una apariencia tan juvenil siendo casi imposible creer que tendría hijos, especialmente uno tan crecido como el chico de ojos violetas.

—¿Algún problema? — Dortie negó y escalofrío recorrió su columna.

Para Blue no fue nada nuevo, después de todo, el duque cambiaba su apariencia a gusto. Cuando sintió la mirada penetrante de la mujer se situó en él, mostrando una ceja levantada y la boca fruncida, rodó sus brazos por el cuello de su hijo, antes de decir

— Tú no eres el Imbécil... Supongo, ¿eres el nuevo bastardo?

—¿El Imbécil? — preguntó incrédulo

— Jefa, no...

—¿Disculpa? Es la segunda vez que escucho esa estupidez en una los últimos minutos. Tal vez, mis oídos se han ensuciado con la magia de ese imbecil que rodea estás tierras, ¿verdad, mi niño malcriado?. — Grey carraspeó disimulando y recordando lo mucho que su madre odiaba que la llamará "Jefa" . Normalmente, no le importaría mucho molestarla. Viendo lo rápido que lo había corregido y el aire cortante que llevaba en cima como una túnica. Comprendió, estaba enojada.

— Oh, no, está mañana golpeé mi cabeza contra la bañera. Debo tener una conmoción cerebral y estar confundiendo palabras.

— Entonces, ¿cuál sería la correcta?

— Mamita — soltó la palabra con una sonrisa forzada haciendo que Blue se estremeciera.

— Ahora, vamos contigo— dijo dirigiéndose al rubio — ¿Por qué estás tan delgado? — Blue sintió un deja vu. White, la primera vez que lo había visto le preguntó exactamente la misma cosa — ¿No te alimentan en este círculo del infierno?¿Es porque eres un ilegítimo?

— Mamita, si no te molesta. ¿Dejas al chico en paz, sí? Es bastante sensible y cuando no comienza a llorar, se desmaya.

— No, yo, no — afirmó el rubio

— Oh, que interesante. ¿Es tan débil el bastardo? Ese Imbécil debe estar jalando sus cabellos. ¡Qué divertido debe ser verlo!

—¡Verdad que sí! — acompañó Grey a su madre

Blue no tenía dudas al respecto, ya sabía de dónde Grey había heredado ese humor tan retorcido.

— ¿Y quién se supone eres tú? — preguntó a Dortie

— Es solo una amiga de...

—¿No recuerdo haber dirigido mi pregunta a ti? — le inquirió a su hijo — Se de buena tela lo que haces con tus amigas. Está chica no huele como una puta.

—¡Mamá! — exclamó Grey

Una vez más, Blue se enojó

— Disculpe — le habló a la mujer

— ¿Por qué debo perdonarte? — preguntó la mujer

— Él tiene esa mala costumbre — le explicó Grey

— No estoy pidiendo perdón... solo quiero. Por favor, pueden dejar de molestar a Dortie, ha estado recibiendo piedras desde el inicio.

La mujer miró a su hijo y le golpeó la cabeza con fuerza

— Niño malcriado, si la chica no quería coger contigo, no tenías que golpearla hasta ese punto

— Mamá, ¿de qué estás hablando? Solo la molestaba un poco

Blue volvió a suspirar por segunda vez en aquella tarde y Dortie río, lo hizo con fuerza pensando que madre e hijo, estaban locos los dos. La situación en cambio, dió un giro radical cuando la madre de Grey golpeó a Dortie con tanta fuerza que la lanzó al suelo

— Está insolente, ¿se ríe de mí?¿Quién le dió permiso?

Blue se puso de pie y corrió hacia el lugar de su amiga. Quién con la boca llena de sangre, no comprendía cual había sido su error.

Viendo a la mujer de cabellos blancos caminar hacia ellos con Grey intentando calmarla. Se colocó en protección al cuerpo de Dortie

— Pequeño bastardo...

— ¡Mi nombre no es bastardo, es Blue Swen!

— ¿Te atreves a contradecirme?

— Mamá, por favor. — la palabras de Grey no funcionaba.

La temperatura continuaba bajando al punto en que a cada segundo, el chico rubio se sentía incapaz de moverse.

— ¡Mamá, lo estás congelando!!Es suficiente — gritó el de ojos violetas.

Grey interceptó su cuerpo y el de su madre, quien comenzaba a avanzar poco a poco.

— ¿Me estás dando una orden, mi pequeño niño malcriado?

— No, no, por supuesto que no. Es ... ¿una sugerencia? Observa, esto no es el Sur. Estás en territorio del Je... — antes de que pudiera terminar la palabra. Su madre levantó una ceja — Papá — rectificó — No estará feliz, White no estará feliz.

La mujer, una cabezas más alta que su hijo, se acercó hasta tocar sus mejillas y una vez más depositó un beso, esta vez, en su frente. Para finalmente girarse y levantar sus brazos a la nueva figura que corría en su dirección, con el cabello en llamas subiendo la temperatura

—¡Mamita!¡Mamita! — White gritó abrazando a su madre e inmediatamente el cabello se volvió a un tono azul claro y sus ojos del mismo color. Brillaron con la misma intensidad que los de la mujer.

— Mi niña glotona.

La tierna escena familiar fue cambiada cuando tanto madre e hija fueron separadas por una enorme hacha negra.

— ¿Qué pasó, mamá?

— Oh, querida, ¿comenzamos? —ambas mujeres albinas se colocaron a una distancia prudente. Exaltando un aura mágica que llenó el ambiente en cuestión en segundo.




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