— Latte, ella es Dortie. Dortie, te presento a Latte.
Dortie observó con cuidado a la niña pequeña jugando en una piscina de agua no mas grande que una mesa de comedor promedio y con suficiente agua para que sentada como se encontraba, le llegará hasta los volantes que devoraban sus regordeta cintura.
— Hola — quiso sonar lo más agradable posibles, la niña solo le brindó una simple mirada y continuó jugando con su barco de madera con una vela de tela roja en el mástil, ignrondola completamente
—¿Estás molesta conmigo, Latte? — preguntó Blue
Si bien la relación de aquellos hermanos posterior a los sucedido con Trevor de Morya no parecía haber cambiado, en ocasiones se sentía culpable y mantenía una justa distancia de ella. Cosa que se veía difícil ya que su hermana siempre buscaba verlo. Por ello, le pareció extraño la distancia que mantenía en el momento
— Ño (No) — soltó la niña — ¿A tu taba? (¿Dónde estabas?)
— Con los trillizos — le respondió
Latte torció los labios y volvió a ignorarlo
— ¿Ella es? — preguntó Dortie curiosa.
— Mi hermana — le respondió sin darle demasiadas vueltas al asunto
— ¿No se llevan bien? —
— Por supuesto que... — la palabras de Blue quedaron en el aire al ver a la duquesa salir y dirigirse hacia ellos
— Blue, ¿estás jugando con Latte o enseñándole el jardín a tu amiga? — preguntó Diane
— Huíamos más bien — respondió
— Ya veo, sí, estoy al tanto no necesitas decírmelo.
— ¿Al tanto de qué? — realmente no era difícil imaginar a que se refería
— Estoy segura tus clases de etiqueta comenzaron hace unos días y aún así, ¿no piensas presentarnos?
— Ah, sí, perdón — las mejillas de Blue se volvieron rojas — Diane, esta es Dortie. Dortie, ella es Diane, duquesa de Vorshe y mi... madrastra.
Dortie emitió una reverencia mal actuada con los nervios afuera y sin tener idea como reaccionar
— Tu padre tiene razón, necesitamos trabajar en tu seguridad al hablar. Le daré órdenes específicas a tu tutor para que se encargue de ello. Ahora, ya puedes levantar la cabeza, niña — le dijo a Dortie y finalmente le tendió una mano a la maraña de cabello naranja que parecía estar ajena a todo — ¿Ya terminaste de refrescarte?
— Ño — volvió a decir Latte.
— Creo que está enferma— pensó Blue en voz alta y luego se arrepintió
— No está enferma — le contestó la duquesa — Es el clima, reseca su piel con facilidad y eso la pone de malas. Le da comezón y en ocasiones le produce manchas cuando no — Diane calló, le brindó una mirada de complicidad a Blue y continuó — se le desprende
—¿La piel? — preguntó Dortie asustada
— Ah, si, casi como una muda. Similar a las serpientes.
— Vaya, eso es... — comenzó a decir Dortie, pero Diane la Interrumpió
— Un secreto bien guardado — dicho esto, cargó con su hija
Blue quería ser enterrado en la tierra. ¿Por qué la duquesa había tocado el tema?, se preguntó. No tardó en recordar el día en la cocina con Conrad Higas, White y la gallina de Latte. Ese desastroso día el duque le rociaba agua a la pequeña. Entonces, entendió por qué y anotó entre su creciente lista de preguntas, si existía la posibilidad de que pudiera sucederle a él
Unas dos horas más tarde, su amiga había fingido agotamiento y desaparecido en los pasillos, regresando a su cuarto. La leve sensación de molestia que se acumuló en su cuello le advirtió sobre una precencia peligrosa y no se equivocaba. La madre de los trillizos y el Duque lo esperaban frente a su nueva habitación designada trás el accidente con los gatos, mirándose en un silencio que acabaría a todo el ejército imperial de incomodidad
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— Si te fijas en los detalles más básicos, no es tan parecido a ti como decían los rumores — La madre apretó el rostro de Blue Swen por las mejillas.
— ¿Estás más ciega de lo que recordaba? — gruñó el duque — O tal vez es solo tú estupidez la que no te permite ver correctamente
— Oh, quizás, sea ese olor a viejo rancio verde asalta cunas que nuble mi buen juicio. — manifestó ella cubriendo su nariz con fingido desagrado.
— ¡Tú no eres precisamente jóven!— gritó el duque y Blue se planteó severamente las ganas de largarse de allí.
— Comparado con los años que te cargas encima, soy un diminuto capullo en el jardín de tu experiencia.
—¿Disculpen? — intentó interrumpir Blue
— ¿Se puede saber por qué te disculpas? Acaso, ¿has cometido tal pecado que debes lanzar perdones al cielo para aliviar tu alma?— preguntó la bruja tomándolo por las mejillas con fuerza
— No — dijo él — ¿Podría soltarme? Es doloroso
— ¿Esto es doloroso? — preguntó la mujer y con diversión le dijo al duque — Es más débil de que alguna vez imaginé. ¿Qué sucedió con tu explendida genética?
El duque no pudo evitar rabiar, sus ojos se dividieron a la mitad pero eso fue todo antes de dirigirse al chico rubio
— Tenemos que hablar
—¿No vas a contestar a mi provocación? — preguntó la albina sin esperarlo. En el pasado podían insultarse el uno al otro durante días enteros.
— En otro momento — respondió — Entremos, Blue, es un asunto serio y te compromete, no, nos compromete a todos.
—¿Por qué? — preguntó el chico
— Porque vas a tener que viajar conmigo al Continente de las Brujas — soltó la madre sin esperar mucho — La reina te está acusando formalmente
— ¿Acusándome de qué?¡No he echo nada malo!¡Ella intentó matarme!
— Entonces, debiste morir en silencio — respondió la mujer sin siquiera inmutarse.