El Culto de la Serpiente

Capítulo 9

Blue escuchó las palabras con calma. La madre de los trillizos no mostraba ni un pelo de bromista.

— Pasemos dentro, este tema debe ser tocado con calma

Dentro, las tres personas se contraían nuevamente aquel silencio asfixiante por unos minutos que parecieron horas.

— Mi nombre es Jenna Yukinoshita, soy la Arcana del Sur y madre de los trillizos. También soy algo así, ¿cómo lo llamarías GG?— fingió pensarlo — Ah sí, líder de las ejecutoras. Me encargo de los errores fuera del Continente. Mis niñas se encargan de buscar a brujas descarriadas que se niegan a seguir el dominio establecido. Ya que como deberás saber, las brujas somos una monarquía.

— No quiero ofenderla, pero prometo que no hice nada y su reina bueno... — Blue miró al duque en busca de un poco de apoyo y el gustosamente terminó las palabras por él

— Es una perra loca con la que tengo una apuesta y la muy estúpidos cree que destruyendo mis fichas le dará la vuelta a una partida que lleva perdiendo desde el inicio.

Los ojos de la mujer se abrieron hasta casi salirse de órbita. Su rostro blanquecino se oscureció y al temperatura comenzó a bajar radicalmente

—¿Estás diciéndome que salí de mi precioso castillo y vine personalmente a respirar el mismo aire tóxico que tú, no por qué ella quería darte una lección de humildad sino qué, tenéis una apuesta?¡Una apuesta!

—¿No lo sabías? — preguntó el duque

—¡Claro qué no! En el último Concilio llevado a cabo hace tres días les dijo a todas que tú y tu cría habían sido responsables de la muerte de su último prospecto. No pasaron ni doce horas y Harya Butterfield estaba redactando un documento donde se acusaban formalmente al chico de asesinato porque a ti, no se te puede acusar de nada gracias a ese bendito acuerdo que firmaste con la bruja primigenia

— Mentalidades de un hombre ganador — se jactó el duque — Siempre estar un paso por encima de todos. ¿Comprendes, Blue?

En realidad, no, pensó el chico ya que en realidad no le interesaba.

— No es momento de clases particulares de egolatría — con rapidez señaló a Blue — Recoge lo básico, partimos en minutos.

— Aún sabiendo que soy inocente, ¿vas a llevarme? — preguntó el rubio

— Es mejor que vayas y defiendas tu caso a qué te ocultes trás las faldas de tu padre. Cosa que no sería una buena idea porque al no presentarte serías declarado automáticamente como culpable y tendrías precio sobre tu cabeza.

Por primera vez, Blue Swen observó a su padre esperando su apoyo o por lo menos que brindará una carta que lo sacará de aquel apuro. Pero cuando el duque habló, el corazón del chico de detuvo

— Yo estoy de acuerdo. Lo mejor es que vayas.

— ¡¿Estos por tu apuesta, verdad?! — gritó colérico.

— No — sentenció GG — Es por el culto. En el continente de las Brujas con todos esos ojos sobre ti, tendrán menos posibilidades de hacer algo estúpido como secuestrarte.

— ¿Acaso no estoy seguro en tu propio territorio? — preguntó sin comprender cómo una criatura que se llenaba el ego llamándose la bestia más peligrosa del mundo debía esconderse de un grupo de desquiciados

— Ah, él puede protegerte. Podría enviarte a un mundo distinto. Cambiar tu apariencia, tu esencia, darte un poder inmesiurado o enseñarte el por qué del universo. Sino fuera por qué su magia...

— ¡Silencio! — el duque hizo callar a Jenna en un alarido poderoso y al hacerlo, cada cimiento de la casa se sacudió. La presión del aire cambió y Blue Swen sintió como su cuerpo era empujado a quebrarse al suelo. Para cuando el hombre se calmó, cruzó los brazos sobre su pecho y le contestó al chico

— El culto de Picas es como un nido de cucarachas, puedes exterminarlos a todos y siempre sobreviven uno y dos. Así comienzan a reformarse de nuevo y cada vez que lo hacen, su doctrina, sus leyes y pensamientos cambian. Quiero destruirlos, arradicarlos de la faz de la tierra para siempre. Cosa que no puedo hacer si tengo que cuidar de tu trasero. Además, esto será una buena experiencia para ti. En el Continente de las Brujas la magia fluye más limpia y pura que en Bastas. Te ayudará a despertar tu serpiente interior con más fuerza y con buen tiempo, controlarla del todo.

Blue escuchó la explicación del duque y no dejó de parecerle egoísta

—¿Qué hay sí me niego?

— No existe algo como la negación — musitó Jenna Yukinoshita — Recorrí todo el camino hasta aquí y recorreré todo el camino de vuelta contigo en mis manos. Avisar a tu padre fue mera cordialidad por los años que pasamos juntos y los hijos que compartimos. No creas que por un segundo, tienes opinión al respecto. Aún así, te ofrezco tiempo para que tu mente viaje sin cargas, prepares lo necesario y te despidas como debe ser.

Blue Swen sintió la saliva acumulando en su garganta, la cabeza comenzando a doler y unos deseos de regresar a su cama en imaginar aquella situación no era más que un mal, mal sueño.

—No te aflijas, niño — asintió confiado el duque — Confía en tu padre, poseo un plan infalible — Blue Swen no quería ni preguntar de que se trataba — Black ya encontró un objeto adaptable para que Grey te ayude a realizar un contrato satisfactorio. Por lo menos en esa parte contarás con protección y cuando entres a la corte, contarás con una magnífica defensa

—¿Y quién sería esa? — preguntó Jenna Yukinoshita

—¿Cómo qué quién? White por supuesto

La bruja torció los ojos con lentitud, apretó los labios y miró al chico Dawson

— Prepárate para un juicio con muchos gritos. White todo lo resuelve de esa forma.




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