El débil que desafió un mundo gobernado por la fuerza

El Bosque

De lejos parecía una salida.
De cerca… es otra jaula. Solo que sin barrotes visibles.
Los árboles se alzan como columnas torcidas, bloqueando el cielo. La luz apenas atraviesa. Todo es verde, húmedo… repetitivo. Demasiado fácil perderse.
Camino.
Al principio con seguridad. Luego con insistencia. Después… por inercia.
No hay huellas. No hay caminos. No hay errores evidentes.
Ese es el problema.
Aquí no sabes que te equivocaste… hasta que es tarde.
La sed llega primero. Discreta.
Una molestia leve que ignoro.
Sigo avanzando.
Las horas pasan. O eso creo.
El tiempo también se diluye aquí.
Cuando finalmente encuentro agua, no lo pienso demasiado. Un arroyo delgado, transparente, casi perfecto.
Me inclino y bebo.
Fría. Limpia. Silenciosa.
Durante un momento… todo parece bajo control.
Luego no.
El estómago se contrae sin aviso. Un dolor seco, interno.
No es hambre.
Me detengo.
Mala decisión. El cuerpo aprovecha.
La segunda punzada es más fuerte. Me obliga a doblarme. Las manos buscan apoyo en la tierra húmeda. Respiro hondo… y el aire entra como si tuviera bordes.
Algo no está bien.
Intento mantenerme de pie. Camino unos pasos más.
El suelo ya no es estable.
Los árboles se inclinan, o soy yo.
Da igual.
El pensamiento se fragmenta.
No logro mantener una idea completa.
Miro mis manos. Están sucias, manchadas de algo que no recuerdo haber tocado.
¿Hojas? ¿Savia?
No importa.
El cuerpo empieza a apagarse desde dentro.
Caigo.
Esta vez no me levanto de inmediato.
El bosque sigue igual. Indiferente.
No hay reacción. No hay juicio. No hay nada.
Es curioso.
Todo ese tiempo controlando personas, anticipando movimientos, forzando decisiones…
y ahora ni siquiera puedo controlar mis propios dedos.
Intento moverlos.
Tardan en responder.
Respiro más lento. No por decisión. Porque no hay otra opción.
El frío se instala sin pedir permiso. Primero en las manos. Luego en los brazos.
Después… en todo.
Miro hacia arriba.
El cielo es apenas una grieta entre hojas oscuras.
No hay salida visible.
Por primera vez en mucho tiempo… no hay plan.
No hay siguiente paso.
Solo esto.
El cuerpo pesado. La mente… dispersa.
Pienso en el fuego. En el caos.
En cómo todo encajaba.
Aquí no encaja nada.
Aquí… no hay tablero.
Intento reír. No sale nada.
El sonido se queda atrapado en algún lugar que ya no funciona.
Los párpados pesan.
Los mantengo abiertos un poco más.
No por resistencia. Por costumbre.
Pero incluso eso… se desvanece.
El bosque se difumina.
Las formas desaparecen.
La luz se rompe en fragmentos cada vez más pequeños.
Hasta que ya no queda nada que ver.
Cierro los ojos.
Y esta vez… no hay imágenes.
No hay pensamientos.
Solo negro.



#764 en Fantasía
#1048 en Otros
#387 en Humor

En el texto hay: manipulacion, isekai, #fantasía

Editado: 26.04.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.