El Deceso de Nuestro Arranque

*15*

Una pizca de esperanza nace en mi pecho y la confusión la abasta, ¿Qué quiso decir realmente? ¿Por qué me confunde tantas veces rechazándome y luego respondiendo sin comprender las consecuencias?

 

¿Nunca lo fuimos? Entonces, ¿Qué somos?

 

-Dos personas que se atraen de alguna manera flipante.-Muerdo mi labio por pensar en voz alta la última pregunta, sin embargo me sobresalto al escucharlo. Quiero escuchar más, quiero conocer a fondo sus sentimientos; Y a pesar de mis deseos. Sé que no dirá más.

 

Sin embargo, eso no detiene la danza de estrellas en mi interior.

 

Le gusto...

 

No obstante, haré el último intento. Para saciar una de mis preguntas más necesitadas de llenar con palabras.

 

-¿Sin etiquetas o sin amor?-Añado, deseando que sean las etiquetas y no el amor.

 

No parece dudarlo cuando responde.

 

-Ambas.-Nota mi confusión y prosigue, siseando.-Somos dos personas que nos atraemos, sin conocer bien de la otra a fondo. Que a fin y al cabo, nos terminaremos cansando de la "relación", porque se verán problemas de cada uno o simplemente la llama se apagará.-Asiento aún no convencida y me acerco más a él, intentando levantarme de la camilla para tenerle más cerca.

 

-¿Cómo estás tan seguro de tus palabras?-Lo cuestionó, no acusadoramente, sino calidamente, sin ningún fin malo.

 

Mis palabras lo impactan de repente y se levanta de golpe, girando su cuerpo para irse, como si me cercanía le afectará de pronto, sin embargo lo tomo de su palma antes que se vaya. Regresa su vista levemente, sin embargo ahora cambia por una mirada fría y distante, por intentar conocer de su vida.

 

-Si no quieres hablar esta bien,-Me apresuro a decir, intentando que se quede, no quiero estar sola.-nunca fue mi intención molestarte, sólo, no quiero que te vayas.

 

Relaja su vista y suspira cansado, se vuelve a acomodar y suelto mi agarre. Parece meditar y luego traga duro, puedo notar los nerviosos que se acumulan en él y no lo dudo: Tomo de su mano, la acaricio levemente sintiendo el calor que traspira su piel con la mía.

 

Así tranquilizo muchas veces a mi padre cuando se frustra demasiado y lo relaja.

 

Noto mucho que le gusta usar ropa negra, unas pantalones rotos y su camisa de cuadros negros y grises, de manga larga, cayendo su cabello casi oscuro sobre sus iris cafés.

 

Puedo ver la confusión de su rostro y yo sólo sonrío, intentando darle confianza en sí mismo, conmigo.

 

-No te obligaré a decirme nada, si no quieres.-Añado segura.-Sólo desearía que en algunas veces, puedas abrirte a mí, cómo yo lo he hecho contigo.

 

-Te decepcionarás.-Suelta rotundo y amargamente.

 

-¿De quién?-Cuestiono dudosa.

 

-De mí, de mi familia o todo lo que tenga relacionado. De eso temo Dasha, de estas emociones que podrían terminar mal.-Mi corazón palpita rápidamente y el calor de mis manos parecen menores comparadas con mis mejillas.-Para ti.

 

-No puedo prometerte un final feliz y no quiero que tomes los riesgos.-Añade seriamente.-Me dolería demasiado dañarte, porque no sueles preocuparte por ti misma, porque el amor para mí no existe.

 

Uno mis dos manos a las suyas y siento la danza de mi interior unirse con los tambores de mis corazón, explotando nuevas emociones en mi interior, al admirar que al menos lo ha tomado en cuenta.

 

La esperanza se ha adueñado de mi corazón y de mi mente, ya no hay marcha atrás.

 

-¡Si existe!-Suelto extasiada.-Mis padres se amaron tan apasionadamente, que después de la muerte de mi madre, mi padre ha sido incapaz de olvidarla en la cantidad de años que llevo de vida. Dedico casi toda mi vida para especializarse en mi enfermedad heredada por mi madre.

 

Siento un dolor en mi pecho y la comezón amenaza mis parpados, aguardándolos con el nudo en mi garganta, recordarlo, me afecta de gran manera, pero he logrado perdonarla.

 

-Siempre la odie por abandonarme sin saber la razón y ahora que la sé, fue que dio su vida por mí.-Suelto con tristeza, oprimiendo mi pecho aún más.-Mi padre siempre fue insensible conmigo por la decisión egoísta de mi madre, la amaba tanto que prefirió el aborto antes de perderla.

 

Siento sus palmas agarrando por mis costados y me jala a su pecho, se acomoda sentándose en la camilla y reposo mi rostro a su pecho, inundando con el olor de su fragancia, a vainilla hoy. Acaricia mi espalda y hunde su rostro en mi cabello aspirando sin pudor el olor de mi cabellera.

 

Estiro mis brazos y lo rodeo con ellos, sintiendo más de cerca su cuerpo y su calidez.

 

Sonrío de felicidad por lograr acercarme una vez más a él, a pesar de las luchas duras, puedo obtener algún capricho de mi corazón, sonriendo.

 

-Es la primera vez que escucho un final de amor impecable,-Añade con pesar.-mi familia,-Ríe sin gracia.-mi familia y yo, es un jodido lío sin fondo. Que si tocas profundo, puedes llegar a perderte.

 

Me alejo y lo observo a los ojos, quiero verle mientras me habla de ellos. Quiero saber si le afecta o no realmente el tema.

 

-Mi madre nunca se ha casado por amor, mi padre no lo conozco y el dinero sucio y desvergonzado de mi madre lo repudio.-Suelta con las palabras más frías y hirientes, con la rabia contenida.-¿Eso quieres escuchar? Porque mi fin es terminar cómo ella, no he salido con ninguna en serio, porque no me es permitido y yo no lo quiero así. Después de todo, a los años se engañan cogiendo a otra pareja.-Sonríe sin sentido.-Así es, en el año hay más divorcios que casamientos Dasha. Yo no puedo prometerte un cuento de hadas, porque no existen.

 

¿Por qué me dice todas esas palabras, hirientes?




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