Mi-yeong despertó con una sensación extraña en el pecho.
No era dolor.
No era cansancio.
Era… presencia.
Como si alguien estuviera ahí incluso antes de que abriera los ojos.
Abrió los párpados lentamente, aún atrapada entre el sueño y la vigilia, y lo primero que vio fue una silueta sentada frente a ella.
—Buenos días.
Su corazón se detuvo.
No dio un salto.
No gritó.
Simplemente… dejó de latir durante un segundo.
No…
Esto no es real.
Parpadeó varias veces, obligándose a observar.
La sala, el sillón.
La luz entrando por la ventana.
El sonido lejano de platos en la cocina.
Y él.
Dae-hyung.
No con la sonrisa exagerada del periodista.
No fingiendo torpeza.
No actuando.
Estaba ahí… demasiado él.
Estoy soñando, pensó con una calma inquietante.
Tiene que ser un sueño.
Escuchaba las voces de Soo-ming y Céline desde la cocina.
Eso lo hacía imposible.
—Ojalá este sueño fuera real… —murmuró sin darse cuenta—así ya no tendría que esconderte ni fingir que no eres importante para mí.
Mientras hablaba, una presión incómoda se formó en su garganta, como si su cuerpo supiera que estaba diciendo algo que llevaba demasiado tiempo callando.
Dae-hyung ladeó la cabeza, divertido.
—Qué decepción —respondió— entonces asi te imaginas tu mundo ideal que gran sopresa.
Mi-yeong frunció el ceño, aún negándose a aceptar lo evidente.
—No juegues conmigo —dijo en voz baja—si esto no fuera un sueño … no estarias actuando como siempre estarias actuando ocultar lo que eres realmente.
Él la observó con atención con demasiada atencióny como si cada palabra de ella le importara más de lo que estaba dispuesto a admitir.
Luego apareció esa mirada lleno peligrosa llena de intensesidad y que solo ella conocía.
—Entonces… —susurró—¿necesitas pruebas?
Antes de que pudiera responder, Dae-hyung se inclinó.
El beso no fue inmediato pero se fue acercando lentamente mientras se acercaba podia sentir y oir cada vez mas cerca su respiracion y luego hubo un contacto era un beso lento y firme no habia prisa ni burla solamente certeza.
Al sentir esto mi-yeong sentia cómo el mundo se deshacía, sus manos se tensaron sin darse cuenta, aferrándose a su ropa como si el suelo hubiera desaparecido.
Cuando se separaron, el aire le faltaba.
No fue un sueño.
Lo empujó con fuerza, como si necesitara distancia para volver a pensar.
—¡¿Qué haces?! —susurró, alterada—¡Si ellas vuelven y nos ven…!
—¿Y? —sonrió él, ladeando la cabeza—¿Vas a negar que lo sentiste?
—¡Dae-hyung!- le respondio mie-yeong
De repente escucharon pasos y entonces el reaccionó al instante,se apartó, se sentó, bajó la mirada y actuo como civil herido otra vez.
Soo-ming y Céline entraron al cuarto en donde estaban ellos.
—¡Mi-yeong! —exclamó Soo-ming—¡Despertaste!
Céline se acercó enseguida, observándola con atención.
—¿Te sientes bien?
—S-sí —respondió, evitando mirarlas demasiado.
Céline se inclinó más cerca.
—Estás roja.
—¿Eh?
—Las mejillas —dijo sin rodeos—.¿Te duele algo?
—Tal vez… fue el desmayo.
—No me convences —murmuró Céline, con su habitual desconfianza.
Dae-hyung se levantó despacio.
—Creo que ya estoy mejor —dijo con voz cansado—No quiero causar más molestias.
—Cuídate —dijo Soo-ming con amabilidad.
Antes de irse, Dae-hyung pasó junto a Mi-yeong y susurró, apenas moviendo los labios:
—Vendré más tarde.
Su estómago se contrajo no de nerviosn sino de expectativa y impaciencia.
Luego de que se fuera dae-hyung las chicas le empezaron a preguntar sobre su desmayo en el campo de batalla.
—¿Por qué te desmayaste? —preguntó Soo-ming cuando quedaron solas.
Mi-yeong dudó.
Al principio no recordaba…
Luego todo volvió.
La sangre.
El demonio.
El cuerpo herido de Dae-hyung.
Y el miedo,ese miedo que no había tenido tiempo de procesar y que el responsable de ese desmayo luego sintio que pecho le dolió, no físicamente, sino como si algo se hubiera roto por dentro.
—Solo… me sobrepasó la situación —dijo—.Pensé que alguien iba a morir.
Las convenció luego cenaron y hablaron de diversios temas e incluso se reian de algunos chistes que contaba soo-ming pero aveces Mi-yeong no estaba allí porque su mente volvía una y otra vez al mismo pensamiento:
¿Y si no vuelve?
Ya llegado la noche subió a su cuarto se cambió y sento a su cama queriendo acostarse pero solamente le llegaban pensamiento negativos sobre la situacion
¿Y si está peor?
¿Y si esa herida no sanó como dijo?
¿Y si hoy fue la primera vez que lo vi vulnerable… y la última?
Despues intento despejar la mente para dormir pero cuando cerraba las ojos solamente podia ver Dae-hyung herido y esa imagen cada vez la torturaba mas y la hacia sentir triste y desesperada.
Cuando justamente se estaba quedando dormida a pesar de ese caos que habia en su mente el reloj marco casi las diez y ahi fue cuando lo sintió,no escuchó pasos no se oyo ningun ruido.
Simplemente lo supo.
Se levantó de golpe.
Y miro hacia la ventana.
Allí estaba.
—Pensé despertarte como en una escena romántica —sonrió— dae-hyung y al ver que estaba despierta dijo pero parece que me esperabas.
No respondió.
Las vendas se asomaban bajo su ropa.
Ese detalle, mínimo, fue suficiente para que todo lo demás desapareciera.
—¿Mi-yeong?- pregunto dae-hyung porque mie-yeong estaba inmovil mirandolo.
Entonces el decidio acercarse hacia donde estaba ella pero entonces ella corrió y lo abrazó con una fuerza desesperada, como si soltarlo fuera perderlo para siempre.
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Editado: 07.01.2026