Cuando regresaron al interior de la casa, Céline y Soo-ming ya estaban esperándolos sentadas en la sala. No conversaban ni parecían relajadas. Sus miradas estaban fijas en la puerta por donde habían salido minutos antes.
Apenas Mie-yeong cruzó el umbral, Céline se levantó de inmediato y caminó hacia ella. La tomó del brazo y la acercó ligeramente hacia su lado antes de inclinarse para hablar en voz baja.
—Ya lo rechazaste, ¿no? Entonces… ¿por qué sigue aquí?
Antes de que Mie-yeong respondiera, Soo-ming también se acercó. Su expresión era más tranquila, pero la curiosidad en su mirada era evidente.
—¿Qué pasó exactamente? —preguntó con suavidad—. Pensé que ya sabías lo que ibas a decirle. ¿Por qué se demoraron tanto?
Durante un momento Mie-yeong guardó silencio, sintiendo el peso de ambas miradas. Se apartó un poco y se colocó en el centro de la sala, enderezando la espalda.
—Chicas… tengo que decirles algo.
Céline y Soo-ming intercambiaron una mirada inmediata.
—No me digas que aceptaste su propuesta —dijeron ambas al mismo tiempo.
Mie-yeong abrió la boca para responder, pero Céline habló primero. La ansiedad era evidente mientras comenzaba a caminar de un lado a otro.
—¿Cómo es posible que siquiera lo pensaras? —dijo con frustración—. ¡Apenas lo conoces! Ni siquiera sabemos quién es realmente. No puedes aceptar algo así solo porque alguien haga una escena dramática frente a la casa.
Soo-ming no intervino. Permaneció observando a Mie-yeong con atención, esperando su respuesta.
A unos pasos de distancia, Dae-hyung contemplaba la escena en silencio. Aquella reacción humana le resultaba curiosa. La forma en que intentaban proteger a alguien querido, incluso sin tener la fuerza real para hacerlo, le parecía fascinante.
Mie-yeong sintió el enojo subir por su pecho.
Entonces recordó.
La pared.
La presión en el abdomen.
El mareo.
Su cuerpo ya le había advertido lo que ocurría cuando perdía el control.
Respiró despacio antes de hablar.
—Chicas, cálmense. En ningún momento acepté su propuesta. Apenas nos conocemos y no existe la confianza suficiente para algo así. Además, hice exactamente lo que les dije que haría.
Céline dejó escapar un suspiro largo. Soo-ming relajó ligeramente los hombros.
—Le expliqué que lo que hizo fue impulsivo y fuera de lugar —continuó Mie-yeong—. Le dije que debía pensar un poco antes de hacer algo así.
Luego miró a Dae-hyung.
La advertencia en sus ojos fue clara.
Dae-hyung entendió de inmediato y dio un paso al frente.
—Quiero disculparme por lo que hice antes —dijo inclinando ligeramente la cabeza—. No pensé con claridad en ese momento. Fue una acción impulsiva y fuera de lugar.
Céline cruzó los brazos mientras lo observaba con evidente desconfianza.
—Más te vale.
Soo-ming lo evaluó durante unos segundos antes de hablar.
—Al menos reconoces tu error.
Mie-yeong retomó la palabra.
—Como dije, rechacé su propuesta. Pero después de hablar con él entendí que reunir el valor para hacer algo así tampoco debió ser fácil. Por eso decidí darle una oportunidad para que podamos conocernos mejor.
Por dentro, Dae-hyung estuvo a punto de reír. Aquella explicación era una mentira cuidadosamente construida, pero su expresión permaneció seria.
—Aunque me duele haber sido rechazado —dijo con dramatismo contenido—, me conformo con tener esa oportunidad.
La mirada de Mie-yeong fue suficiente para hacerlo callar.
Céline y Soo-ming guardaron silencio durante varios segundos.
Soo-ming habló primero.
—Aunque me parece una decisión cuestionable por varias razones… confío en ti, Mie-yeong.
Las palabras cayeron con un peso inesperado.
Confío en ti.
Mie-yeong bajó la mirada por un instante. Sabía algo que ellas no sabían. Llevaba tiempo mintiéndoles y, si descubrieran la verdad, esa confianza probablemente desaparecería.
Dae-hyung fue el único que notó el cambio en su expresión.
Durante un segundo sintió el impulso de acercarse, pero no podía hacerlo frente a las otras dos.
Céline habló después.
—Sigo pensando que es una mala idea. Pero también sé que no tomas decisiones sin pensar. Si decidiste darle esa oportunidad, respetaré tu decisión.
Mie-yeong inclinó ligeramente la cabeza.
—Gracias por confiar en mí.
Dae-hyung entendió que era momento de irse.
—Entonces me retiraré.
Cuando se despidió de Céline y Soo-ming solo recibió miradas frías. Sin embargo, al pasar junto a Mie-yeong se inclinó apenas hacia ella.
—Es interesante ver cómo tus compañeras me miran así —susurró— sin saber que podría derrotarlas fácilmente.
La mirada de Mie-yeong fue una advertencia silenciosa.
Ni se te ocurra.
Dae-hyung soltó una breve risa antes de salir.
La puerta se cerró.
Por primera vez en horas, solo quedaron las tres dentro de la casa.
El reloj marcaba las tres de la tarde.
Céline fue la primera en romper el silencio.
—Ahora sí… explícanos por qué tomaste esa decisión.
Soo-ming asintió.
—Dijiste que confiáramos en ti, pero me gustaría entender tus razones.
Mie-yeong las observó unos segundos.
—¿No dijeron que respetarían mi decisión?
Céline cruzó los brazos.
—La respeto. Pero eso no significa que me parezca correcta.
Soo-ming intervino con calma.
—Solo queremos entender.
Mie-yeong suspiró y comenzó a explicar. Escogió cada palabra con cuidado, evitando acercarse demasiado a la verdad.
Dijo que rechazarlo de forma absoluta después de algo tan público podría generar una situación incómoda. También explicó que permitirle conocerla mejor no significaba aceptar una relación, sino mantener una interacción normal para evitar rumores innecesarios.
Céline y Soo-ming intercambiaron una mirada. La explicación no eliminaba todas sus dudas, pero resultaba lo suficientemente lógica.
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Editado: 18.03.2026