El demonio que Amé

Capitulo 60: Sombras que Observan

La habitación permanecía tranquila después de que Dae-hyung entrara por la ventana. La luz de la tarde atravesaba las cortinas y caía sobre el suelo de madera, iluminando tenuemente el interior mientras Mie-yeong seguía sentada en el borde de la cama intentando terminar de estabilizar su respiración. El dolor que había sentido minutos antes ya estaba desapareciendo, pero todavía permanecía esa sensación de tensión que aparecía cada vez que su cuerpo se veía afectado por emociones demasiado intensas.

Dae-hyung la observó con atención durante un momento antes de hablar, como si quisiera asegurarse de que realmente estaba bien.

—¿Estás mejor ahora?

Mie-yeong asintió con calma mientras levantaba ligeramente la mirada.

—Sí, ya pasó.

El demonio pareció relajarse después de escuchar la respuesta, y su expresión regresó a esa tranquilidad despreocupada que solía mostrar cuando estaba cerca de ella. Caminó lentamente por la habitación observando los objetos que había sobre el escritorio y luego volvió a mirarla con una pequeña sonrisa que parecía contener cierto aire de diversión.

—Debo decir que tu actuación hace un momento fue bastante impresionante —comentó con naturalidad.

Mie-yeong frunció ligeramente el ceño.

—¿Actuación?

—Frente a tus compañeras —aclaró él—. La forma en que manejaste la situación, la explicación que diste y la manera en que lograste que todo pareciera completamente lógico fue bastante convincente. Si no supiera la verdad, incluso yo habría creído que todo ocurrió exactamente como lo explicaste.

Mientras hablaba, su expresión se volvió ligeramente burlona.

—Aunque lo que más me llamó la atención fue ver cómo intentaban protegerte de mí sin tener idea de quién soy realmente.

La reacción de Mie-yeong fue inmediata. Su mirada se volvió seria y su expresión reflejó una mezcla de preocupación y resignación.

—Si ellas supieran la verdad, la situación sería muy diferente —respondió con calma mientras bajaba la mirada por un momento—. En primer lugar me obligarían a abandonar todo lo que hemos hecho juntas por estar involucrada con un demonio, porque nadie que cace demonios aceptaría algo así.

Su mano se movió de forma casi inconsciente hacia su vientre mientras continuaba hablando.

—Y en segundo lugar te atacarían inmediatamente. No perderían ni un segundo en intentar eliminarte.

Dae-hyung permaneció en silencio mientras escuchaba, pero la expresión de Mie-yeong se volvió aún más preocupada cuando añadió algo más.

—Ni siquiera quiero imaginar qué harían si descubrieran que llevo en mi vientre al hijo de un humano y un demonio.

El comentario hizo que el rostro de Dae-hyung perdiera la ligereza que había tenido hasta ese momento. Su mirada se volvió seria y durante unos segundos pareció reflexionar en silencio antes de responder.

—Si eso ocurre, haré todo lo posible para protegerte.

La firmeza de su voz hizo que Mie-yeong levantara la mirada.

—Incluso si eso significa enfrentarme a todos los cazadores de demonios.

No había duda en sus palabras.

—Si alguien intenta lastimarte a ti o al bebé, no tendré otra opción que luchar contra ellos.

Mie-yeong lo observó durante unos segundos con una expresión difícil de descifrar y finalmente dejó escapar una pequeña sonrisa, aunque esa expresión desapareció cuando Dae-hyung añadió algo más con un tono claramente sarcástico.

—Aunque, siendo honesto, tampoco creo que tengas tanto de qué preocuparte.

Mie-yeong levantó una ceja.

—¿Por qué lo dices?

—Porque cuando nos conocimos te derroté con bastante facilidad.

La reacción de Mie-yeong fue inmediata.

—Eso fue porque estaba distraída —replicó mientras se levantaba de la cama—. Además estaba sola. Si mis compañeras hubieran estado conmigo, la situación habría sido muy diferente.

Dae-hyung la miró durante unos segundos y luego soltó una risa baja que demostraba claramente que encontraba divertida su respuesta.

La conversación estaba a punto de continuar cuando algo cambió de forma repentina. Dae-hyung se quedó completamente quieto y su expresión se volvió alerta, como si hubiera percibido algo que no encajaba con la tranquilidad del momento. El silencio de la habitación se volvió más pesado mientras él concentraba sus sentidos.

Mie-yeong notó el cambio casi de inmediato.

—¿Qué sucede?

Dae-hyung cerró los ojos brevemente mientras intentaba identificar la sensación y luego respondió con un tono mucho más serio que antes.

—Siento energía demoníaca cerca.

Mie-yeong frunció el ceño.

—¿No será el bebé?

Dae-hyung negó con la cabeza.

—No. El poder del bebé es diferente porque mezcla energía humana y demoníaca. Lo que estoy sintiendo ahora es energía completamente pura.

Las palabras hicieron que el corazón de Mie-yeong comenzara a latir con más fuerza mientras una idea preocupante aparecía en su mente.

—¿Crees que los demonios descubrieron algo?

Dae-hyung observó su expresión y notó el nerviosismo que comenzaba a aparecer en ella, por lo que habló con calma intentando evitar que se alterara.

—Tranquila. No olvides que siempre voy a protegerlos.

Después de decir eso se acercó a la ventana.

—Voy a averiguar de dónde viene esa energía.

Un instante después salió de la habitación.

En el exterior de la casa, oculto entre las sombras de un árbol cercano, un demonio observaba con atención lo que había ocurrido. Aquel demonio pertenecía al clan de Rook-san y la expresión en su rostro estaba llena de satisfacción porque lo que acababa de presenciar era mucho más valioso de lo que había imaginado encontrar.

Había visto claramente a Dae-hyung entrar por la ventana de la habitación de una humana y también había observado la cercanía que existía entre ambos. Aquella escena era suficiente para generar un problema enorme dentro del mundo demoníaco, ya que mantener vínculos con humanos era considerado una traición grave dentro de su jerarquía.




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