La Revelación a Ethan.
Anastasia regresó a Blackwood a la mañana siguiente, evitando deliberadamente la oficina de St. Clair. Necesitaba suelo conocido y la cara de alguien que todavía la viera como una aliada, no como una agente doble.
Encontró a Ethan en el almacén, revisando un antiguo mapa náutico del siglo XVIII que requeriría una restauración delicada. La luz de la mañana se filtraba por la claraboya, iluminando el polvo en el aire y la concentración en su rostro. Cuando él la vio, su expresión se suavizó, pero la preocupación era palpable.
—Ana. Liam te ha absorbido por completo—dijo, dejando el mapa y acercándose. —¿Cómo fue la cena con Vane? ¿Tuviste que sonreírle al enemigo?
Ella no podía sonreír. El sobre de Liam, que había escondido bajo una pila de documentos sin importancia en su escritorio de St. Clair, se sentía como un grillete.
—Peor de lo que crees, Ethan. Mucho peor.
Se sentó en una caja de embalaje vacía y le hizo un gesto para que se sentara a su lado.
—La fusión... la fusión no es la meta, es la carnada—confesó Anastasia, hablando en voz baja, casi en un susurro para que el techo alto no llevara sus palabras. —Liam St. Clair no solo quiere Blackwood. Nos está usando como el catalizador para algo mucho más grande, un movimiento que desestabilizará todo el mercado de las antigüedades en Londres.
Ethan la miró, su mandíbula se tensó. —¿Qué estás diciendo?
—El Barón Vane es un fraude, Ethan. No solo por evasión fiscal. Está usando su colección personal, "Los Restos de Leda", como garantía para préstamos interconectados a través de St. Clair. Si su valoración se cae, toda su estructura se viene abajo.
—Y eso, ¿qué tiene que ver con nosotros? Nosotros somos el daño colateral.
—No. Somos el bisturí. Liam nos obligó a comprar esa obra de Molnár por una cantidad exorbitante para establecer un precio artificialmente alto en el mercado, justo antes de atacar a Vane. Cuando Vane intente cubrir su fraude, él mismo confirmará el patrón de valoración falsa. Liam entrará, incautará los activos de Vane para cubrir sus propios préstamos, y se quedará con un imperio de arte limpio, mientras que Vane termina en la ruina.
Ethan se levantó, caminando un par de pasos antes de darse la vuelta, con los ojos llenos de una mezcla de horror y fascinación.
—Eso es... eso es brillante. Y completamente inmoral. ¿Y tú estás en medio? ¿Por qué?
—Porque tenía que estarlo—dijo Anastasia, levantando la voz ligeramente, intentando sonar firme, intentando convencerse a sí misma. —Si yo no pilotaba esta fusión, si yo no estaba sentada en la oficina de St. Clair, Liam nos habría devorado directamente, a Blackwood y a nosotros. Ahora, al menos, yo decido qué activos de Vane se salvan. ¡Y lo haré! Voy a asegurarme de que Blackwood obtenga las mejores piezas de la colección Vane como compensación por el "daño" de la fusión.
—¿Y Liam lo sabe? ¿Sabe que estás planeando salvar piezas bajo sus narices?
—Él cree que estoy jugando a su juego. Él me dio el guion. Me ordenó que le mintiera a Vane anoche, que le dijera que revisara el inventario. Es un juego de ajedrez corporativo, Ethan. Y por primera vez, estoy sentada a la mesa y no en la fila de los peones.
Ethan la miró con tristeza. —Has aprendido a jugar con los demonios, Ana. Pero cuidado, porque la sombra de Liam St. Clair es larga. Cruzar esa línea, hacer la jugada "inmoral" pero "necesaria"... eso te cambia.
—Solo quiero que sepas que aunque parezca que estoy de su lado, mi lealtad es a Blackwood. Y a ti. Necesito que confíes en mí en esto. Estoy planeando un contraataque dentro de la defensa de Liam.
Anastasia omitió la parte crucial: la oferta de trabajo que le permitiría dejar atrás todo el estrés financiero y dirigir su propia división, convirtiéndose en el monstruo que temía. No podía decirle a Ethan que no solo estaba jugando, sino que se sentía tentada a quedarse en la jaula de oro.
—Siempre confiaré en ti, Ana. Pero prométeme una cosa: que cuando esto termine, te mirarás al espejo y aún reconocerás a la mujer que me está hablando ahora.